Self Love

Look inside me

En contadas oportunidades he escuchado el concepto de estar bien con uno mismo para poder estar bien con un otro. De hecho, en contadas oportunidades de mi boca han salido esas palabras. Tal vez no sin tanta conciencia de la intensidad de esa frase. Porque me pongo a pensar en lo que abarca la idea de “estar bien con uno”. ¿Qué significa tal cosa? De repente me encuentro reflexionando sobre ello, y puede tener que ver con la época de mi vida en la que me encuentro donde los cambios y las mutaciones brotan por todos lados. Crisis vital,me atrevo a decir. Uf, heavy.

Volviendo al punto. Estar bien con uno tiene que ver con un estar en plenitud con lo que uno es: lo bueno, lo malo, las virtudes, los defectos, los recursos, la falta de ellos. Tiene que ver con un conocerse tal cual uno es y conocerse en sus “potencias de”, esto es, conocerse en sus “lo que puedo ser”. Es saber hacia dónde uno quiere ir, y andar ese camino. De alguna manera, es tener el foco de nuestra atención en la propia persona. Porque sólo sabiendo quién soy, puedo SER con un otro. Puedo brindarme entera, puedo abrirme. Puedo mostrarme. Suena difícil, ¿no? Y lo es.

El ser humano le teme a la soledad. Vive para estar con otra persona, y compartir sus cosas. Y casi que a lo largo de su vida vive en función del otro, y para estar con el otro. De ahí que, de alguna manera, se escape de sí mismo, y se centre en cómo ser con otra persona. Y precisamente por esto también es que cuando se pierde a ese otro TAN importante y fundamental para uno, se pierde a sí mismo. No se reconoce, no se conoce. Desde esta mirada, el otro nos llena y cuando ya no está mas, sólo queda un “vacío”.

Así es que es tan esencial el auto-conocimiento. Yo me tengo que llenar conmigo. El otro puede completarme. Así, sin preámbulos. Debo darme tiempo y espacio. Debo dedicarME. Descubrir lo que me gusta hacer, y hacerlo. Descubrir lo que deseo, y perseguirlo. DescubrirME. QuererME. Poner toda mi energía y libido en mí; para que sólo así pueda ser plena con un otro. Para que sólo así pueda dar lo mejor de mí, porque conozco aquello que es lo mejor de mí.

Es un camino difícil, pero no imposible. Se hace con pequeñas cosas. Si yo estoy ocupada conmigo y dedicada a mí, lo otro viene sólo. Aquél otro que me haga feliz, que me complete, que me haga sentir bien, llega sólo. Sin buscarlo. Y en realidad es porque yo ya soy feliz, sola, conmigo. Si soy feliz, el otro pone un granito más (grande, intenso, vital) a esa felicidad que ya existe. Si yo no soy feliz antes, porque en realidad no sé qué es aquello que me genera felicidad y plenitud, ¿cómo puedo querer serlo con otra persona? Puede sonarles un tanto egoísta esta concepción. Pero no lo es. Si yo me cuido, estoy cuidando a la otra persona. Porque si yo estoy bien, puedo hacer sentir bien a la otra persona.

Es para pensar… y decidir. Yo ya tomé mi decisión. Comparto una frase de Mario Benedetti, impecables palabras siempre: “la mejor manera de ser feliz con alguien es aprender a ser feliz solo. Así la compañía es una cuestión de elección y no de necesidad”.

Les deseo un muy buen día. Buenas energías para ustedes.

Kiss,

P.

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