Amores Perros

Ciro y Román

Buen día mujeres! Para que puedan conocerme más, y saber quién está detrás de esta pantalla, voy a hablarles sobre un aspecto imprescindible en mi vida, y que son parte de mi razón de ser. Estoy hablando de los perros que caminan conmigo y hacen mi día siempre mejor.

Román es mi caniche. Vive conmigo, y soy 100 porciento su dueña. Tiene toda una historia muy linda. Resulta que en el año 2008 termino mi relación de noviazgo (mi primer novio formal) después de un año y medio. Siempre quise un perro pequeño para, lo típico, tenerlo a upa todo el tiempo y que duerma conmigo. Siempre me dijeron que no, y a causa de mi separación, un poco manipulando con “estoy re triste, me siento sola” pude convencer a mi madre para que me deje tener uno. Originalmente, quería que se llamara Rocco… pero mi hermano lo primero que me dijo fue: “si vas a tener ese perro gay por lo menos que se llame Juan Román (por Riquelme, claro está)”. Por supuesto, que no le puse Juan Román, pero sí Román a secas. Ahora ese nombre me encanta, me parece súper personal, y va mucho con la personalidad de esta mascota hermosa que muero de amor.

Roman

Estuve muy feliz desde el día uno que llego a mi casa. Enseguida nos elegimos, me eligió. Vieron que dicen que por más que uno quiera ser el dueño del perro, ellos son los que terminan eligiendo al amo. Por suerte el me eligió. No hubo un día que no le diera de comer, que no lo mimara, que no me lo llevara a dormir conmigo, que no le diera todo mi cariño y amor. Igualmente, en el 2009 que me fui de intercambio seis meses, me la hizo remar. A mi vuelta, no me daba bola, no iba a dormir a mi cuarto sino al de mi mamá. Me estaba haciendo pagar su abandono. Pero pude revertir la situación.

Recuerdo cuando me mude sola al departamento donde vivo ahora. Los primeros días me fui sin él… más que nada por una cuestión de comodidad: sabía que iba a estar a las corridas para todos lados con tema mudanza, compras para el departamento, acomodar. Sabemos que el casi máximo estrés que una persona puede atravesar es una mudanza (comprobado con estudios), y tenía que organizar muchas cosas. Traer a Román conmigo hubiera sido dejarlo solo todo el tiempo, y el también tenía que adaptarse y acostumbrarse. Sumado a eso que, culpa mía reconocida, lo había malcriado un poco y hacía pis adentro… OK! en el lavadero, pero no en la calle lamentablemente. Por ende, en mi nuevo espacio iba a tener que educarlo con eso también. Un gran lío. Pero chicas, les aseguro que fueron unos días muy difíciles para mí, de mucha angustia. Me llevó mucho tiempo el vivir sola, y estar sin mi gran compañerito no me ayudaba para nada. Asique cuando todo ya estaba un poco más tranquilo, me lo traje. JAMAS me hizo un pis o una caca adentro: un GENIO!!! Y les aseguro que me hizo mucho más fácil la adaptación a esta nueva vida.

Román

Y como dice el título “las mascotas de mi vida”, en plural, toca hablar de la nueva llegada a casa, muy recientemente, y que exponenció mi felicidad al 100 por ciento. Ciro, un rottweiler hermoso, morfable, amor. Resulta que mi hermano desde bien chiquito siempre dijo que su gran perro sería un rott. El año pasado, en su cumpleaños número 22, su regalo fue este cachorro que más lindo no puede ser. Tierno y bueno como nadie. Lo amo con mucha fuerza, y me compra con su mirada y su cara de pícaro. Está claro que el amo es mi hermano, pero ayuda a hacer mis días más iluminados.

Ciro

Quería escribir un post sobre ellos porque son una parte fundamental en mi vida, y porque la incondicionalidad que una mascota te demuestra creo que no se recibe de nadie. Muchas veces me encuentro hablando con otras personas y diciendo que me gustan más los animales que las personas, que me pone más triste una película de perros que de personas sufriendo, que ver a un perro abandonado es algo que no puedo soportar. Muchos no lo comprenden, y tal vez les parezco rara, ó incluso les parece que está mal. Creo que no hay nada bien o mal, simplemente es lo que yo siento. Considero que los perros no tienen rencores, no tienen sufrimiento, que ven al dueño y le brillan los ojos, que la alegría con la que te reciben cada vez que uno entra a la casa es exagerada, que no se enojan tras tu enojo, y que son fieles compañeros desde el primer hasta el último día que los tenés a tu lado. Y así los disfruto, y así los vivo. Me entrego plenamente, porque me reciben con el alma entera. Alma más pura que la de los animales no existe. Hay que respetarlos, cuidarlos, amarlos. Porque de ellos brota felicidad.

Ciro

Hablo de mis mascotas, hablo de los perros. Pero el sentimiento lo extiendo a todos los animales. Siempre digo: no voy a llevar a mis hijos a un zoológico, no voy a nadar con delfines. Es una decisión que tomé hace un tiempo, y le soy fiel. No voy a ayudar con ciertos negocios. Y ojalá todos podamos poner ese pequeño, y grande también, grano de arena. Mi gran proyecto para el futuro es poner un refugio para caninos y que la gente pueda adoptar a aquellos perritos que con amor y pasión ayudamos. Ojalá pueda lograrlo!

Si quieren pueden dejar sus comentarios, y contarme sus historias perrunas, que las leeré con gusto.

Kiss,

P.

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