The Walking Dead: un análisis psicológico

Estoy completamente abstraída en el mundo de The Walking Dead como nunca imaginé que me pasaría. Siempre estuve bastante reacia y resistente a la idea de ver una serie de zombies al mismo tiempo que mi mamá me decía “Pau la serie tiene a los zombies dando vueltas pero va más allá de eso la historia”. Y ¡cuánta razón tenía! No va más allá, va súper más allá. Trasciende esa temática ampliamente y, si logramos verla con perspectiva, deja un mensaje fabuloso y profundo.

La humanidad (en realidad, humanidad es tan sólo una palabra que trata de definir algo y en sí misma no es nada. No es más que multitud de personas, o más bien multitud de personalidades). Esa masa de personas que viven, que luchan, que trascienden. Y la serie nos muestra eso. Nos muestra la lucha de los sobrevivientes por seguir respirando, la lucha por conseguir comida, refugio, seguridad. En paralelo, se ven reflejadas las miserias humanas y las fragilidades de las personas en momentos límites. Vemos cómo las personas van transformándose a medida que pasan los días y siguen en pie. Entendemos como su debilidad se convierte en fortaleza, y también nos encontramos con el egoísmo y la individualidad (tan característico, a veces, en muchas personas… o, si se quiere, en la humanidad). La lucha por sobrevivir. Aparece la compasión, la bondad, la ayuda y el compartir. Pero también aparece su contraparte: el aislamiento, la mentira.

Asimismo, The Walking Dead refleja la importancia del aquí y ahora, que muchas veces lo leemos, lo escuchamos, lo pensamos pero nos cuesta aplicarlo. Porque, total: “siempre hay tiempo, tengo tiempo, mejor mañana, pero dentro de un mes mirá si…” etcétera, etcétera y más etcétera. Y nos olvidamos de vivir hoy, de que estamos vivos hoy. Los protagonistas de la serie no saben si mañana van a despertarse, la muerte los acompaña como una sombra. Entonces es cuando aprenden que fluir es la mejor opción y que sentir va de la mano. Interesante, ¿no?

¿Alguna vez se preguntaron qué harían hoy si supieran que el mañana no va a estar? ¿Alguna vez se preguntaron si preocuparse por dentro de tres días vale la pena? ¿Hay que vivir al límite para aprenderlo? ¿Tiene que pasar algo malo para darse cuenta cómo hay que vivir? ¿Alguna vez se preguntaron cómo vivirían si pasara lo que la serie muestra? ¿Cómo serían, qué harían, si podrían?

Todas estas preguntas aparecen planteadas de trasfondo. Veamos un poco más de lo que vemos. Escuchemos un poco más de lo que escuchamos. Veamos con otra perspectiva y la serie nos va a sorprender.

¡Aplausos!

P.

 

 

 

 

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