Montaña Rusa Emocional

cambio

Por donde empezar. Este posteo es muy personal porque habla de mi. De cómo estoy yo ahora. De cómo me siento. De todos los movimientos que está sintiendo mi alma día tras día. CAMBIO. Vamos a comenzar con esta palabra, tan normal  si se quiere pero tan intensa.

Cambio implica salir de nuestra zona de confort. Esta famosa zona por lo conocida que nos resulta y, en algún punto, por lo cómodas que nos sentimos en ella. Esto no quiere decir que no deseemos salir, o que nos sintamos bien dentro de esta zona. Pero, es lo que conocemos, es a la cual pertenecemos hace rato. Romper el caparazón y salir de ella, muchas veces, es una tarea difícil. El cambio nos dice “dale, animate, sali a buscar al nuevo, deja atras viejos patrones y lanzate al mundo, toma la decisión, arriesgate, descubrite en un lugar distinto”. Básicamente, nos dice TOMA UNA DECISIÓN. Y aquí viene otro gran punto de partida para empezar.

Casi siempre, salvo en casos súbitos e imprevistos, el cambio viene de la mano con una decisión. ¿Decido seguir como estoy o doy un giro a mi vida? Y, como toda elección, algo se gana y algo se pierde. Es arriesgarse. Pero arriesgarse por algo que puede llegar a ser hermoso. Ojo, también puede ir mal, pero que vale la pena seguro.

Y, ahora sí, mi alma puede expresarse mejor. Yo estoy en este momento. Se avecina un gran cambio en mi vida. Positivo, lindo, especial. Decidí y salgo de mi zona de confort. Me arriesgo, apuesto. El cambio es movilizador. Mueve todas las estanterías que tan bien ordenadas tenías. Tu reserva emocional, de repente, se descontrola. Y las emociones van y vienen, suben y bajan, y hacen con vos lo que quieren. Montaña rusa emocional. En cuestión de segundos puedo pasar de alegría a furia, de furia a angustia, de angustia a miedo, para volver nuevamente a la alegría. Y así todos los días. Si bien la felicidad me desborda, sobre ella encuentran su lugar emociones encontradas. La sensibilidad está a flor de piel.

Esto es el cambio. Claro está que algunos podrán manejarlo mejor que otros. En mi caso, me resulta un poco dificil. Pero, de algo estoy segura y esto es lo que quiero transmitirles: ¡¡VALE LA PENA!!:

“Vale la pena probar, conocer, descubrir, bucear, aprender, decidir, salir”

La vida es esto. La vida no es quieta. Es movimiento, es cíclica. Y nos llama siempre a vivirla a tope. Y vivirla a tope es ir por lo que uno quiere. Y si eso es perder algo para ganar otra cosa. Entonces, vale la pena. No creo estar perdiendo nada, sino ganar. Ganar experiencia. Ganar vida. Ganar amor.

Me propongo ver desde otra perspectiva. Hasta este escrito veía como “pierdo esto, pierdo esto otro”. En realidad, mi mente con sus miedos, dudas, fantasmas, lo veía de ese modo. Mi alma sabe que no pierde nada, sino todo lo contrario. Y que es maravilloso lo que se viene. Hoy cambio mi mirada. Hoy decreto ver el cambio como algo hermoso que el universo me está dando.

GRACIAS VIDA, GRACIAS CIELO, GRACIAS UNIVERSO.

P.

 

 

 

 

 

 

 

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Redes sociales: ¿ficción o realidad?

internet

Vivimos en una era de imágenes. El amor lo compartimos a traves de las redes, los afectos los expresamos a traves de una pantalla de celular, y la vida se muestra como perfecta. Instagram, facebook, snapchat. La era de la frivolidad.

Pertenecer hoy es pertenecer a instagram. “Formar parte” hoy es formar parte de las principales redes sociales. Tener éxito es ser popular en las apps más famosas. Y así estamos. Cada vez más solitarios, cada vez más impunes.

La comparación y el “querer ser como” están a la orden del día. Querer ser como la chica que sigo en instagram, querer tener muchos likes, querer tener esa ropa, querer hacer esa salida, querer tener la vida del otro.

¿Qué hay de verdad en lo que se muestra? ¿Qué hay de real en la vida que nos muestran las imágenes? No estoy en contra de las redes sociales, de hecho yo soy bloggera y las uso muchísimo. No estoy en contra de compartir ideas, datos y la vida de uno hasta donde cada uno quiera hacerlo. Incluso, creo que está bueno que existan estos medios de expresión y de inclusión. El problema está, como siempre, en el abuso.

El conflicto aparece cuando la persona que está del otro lado no lo toma como una ficción o como un “como si”. La situación se vuelve angustiante para la persona que compra eso y compara su vida en detrimento a lo que le devuelve la pantalla. Ahí es cuando las redes sociales avasallan y quiebran la autoestima. Estamos en una era donde la valoración personal está referida a cuán popular es uno en instagram. Los likes significan “me aceptan, soy parte”.

Las imágenes que vemos son tan sólo una milésima parte de la vida de alguien. Ese alguien es mucho más que una fotografía. Ese alguien tiene una historia, metas, vínculos, que van más allá que lo que decidió mostrar. Las imágenes que vemos son un recorte de la realidad. No es ficción en el sentido literal de la palabra, si no que es ficción en el sentido de “no es mi vida entera, no te confundas vos que estás del otro lado”.

La valoración de uno mismo tiene que ser propia, autoreferida. No tiene que responder a la mirada del otro, o en comparación a la vida del otro. El otro es simplemente un otro del cual vos conoces lo que el otro quiere que conozcas. Tu vida es tuya, y lo real y esencial está más allá que una simple red social.

P.

..H O M E D A T E..

cita

Este post va dedicado a vos que, como yo, estás en el mundo de las citas. O a vos que, como yo, has tenido “primeras citas”. El otro día estaba cenando con una amiga que, luego, iba a tener una cita. La cita consistía en ir a la casa del chico escuchar un poco de música, charlar otro rato, tomar unos tragos. Y que la noche siga fluyendo. Resumen: pasar un lindo rato juntos.

Cuando se fue de mi departamento rumbo a la de su chico, vía whastapp, NO!, perdón, vía “mensaje privado de IG” (esto de tener mil redes sociales y que por todas puedas chatear confunde), comenzamos a enumerar ciertas cositas que todas querríamos que no estén pero existen y les tenemos que hacer frente. Fue entonces cuando se me ocurrió escribir sobre “cosas que pasan en la primera cita en la casa de un chico”. Aquí van:

  • Charlar con una amiga: “me dijo de ir a tomar algo a su casa, ¿da que vaya o es muy rápido?, tal vez que se piense cualquiera”. Y tu amiga: “mmm, no sé, fijate. Tal vez mejor ir a un bar y tanteas”. Entonces, pasamos al siguiente punto.
  • Charlar con “otra” amiga: “me dijo de ir a su casa, ¿da?, me da cosa”. Y tu amiga: “OBVIOOOO QUE SIIIIII”. Finalmente, respondes que sí. Quiere decir que siempre quisiste ir a la casa, pero tu conciencia no te dejaba decir que sí sin culpa, por lo que una amiga siempre puede hacer de ese papel.
  • La ropa: y ahí viene el debate en grupo de whatsapp de qué ponernos. Hay que ir relajada, onda casa, pero canchera. “¿Esto es mucho? (foto al grupo)”, “¿Zapatillas o un poco de taco? (foto detalle al grupo). Y así mandamos mil fotos porque hay mil opiniones.
  • Mensajearte con la cita: se programa mandar el mensaje a una determinada hora que consideramos lo suficientemente estratégica (aunque deseamos que sea él quien mande mensaje primero).
  • Trayecto a la casa del chico: arriba del taxi con los dedos en el celular que van a mil porque no queremos estar nerviosas, queremos distraernos de la situación y nuestras amigas, instagram, facebook, siempre son los que están a la orden del día.
  • Trayecto del ascensor a la puerta: llegar a destino, tocar el timbre, y esos minutos que uno espera hasta que baja la persona son eternos. Y ese momento en el que el chico sale del ascensor y va hasta la puerta, y ya se están cruzando las miradas es el punto álgido de la cita. Entonces, nos queremos hacer la que estamos en otra, re naturales y relajadas. Y una vez más, el celular nos ayuda. Y cuando aparece el chico, ya lo sabemos porque de reojo nos dimos cuenta, pero tardamos un poco en levantar la mirada y de repente miramos mega sorprendidas.
  • El ascensor: ¡maldito ascensor! Le gana a la situación anterior. Que sean pocos pisos, es lo que deseamos en ese momento. Se dicen tonterías para salir del paso y que no hayan silencios incómodos. Las miradas se entrecruzan pero no hay miradas fijas. O, tal vez, las esquivamos. Hasta que ¡gracias Dios! la puerta se abre.
  • Entrar al departamento: no conocer el lugar recién ahora es una gran ventaja. Siempre hay comentarios del tipo “que ordenado sos”, “que lindo depto”, etc etc.

En fin, tan solo hay que atravesar la previa con coraje porque después llega lo lindo, pasarla bien, disfrutar juntos un lindo momento. Y, si ocurre lo contrario, bueno, tan solo queda como anécdota que tiempo después va a ser divertido recordar.

Kiss,

P.

Gracias

gracias

Estoy acostada en el sillón, después de un día entero en el consultorio, y miro para la ventana. El cielo de un color rosa que alucina. Y, de repente, digo ¡WOW! qué inmensidad nos abarca. GRACIAS UNIVERSO. Y me pongo a pensar en todo lo que tenemos para agradecer día a día, y que muchas veces nos pasan de largo por estar absortos en nuestros pensamientos, en nuestros problemas, en nuestra propia vorágine. Me detengo un minuto y enumero:

GRACIAS POR…

el cielo. el atardecer. el amanecer. la tierra. la naturaleza. el viento. la lluvia. el sol. las flores. los árboles. mi cuerpo que escucha, que ve, que siente, que camina. mi casa. mi cama. mi sillón. mi aire acondicionado. mi ventilador. mi heladera. mi comida de todos los días. mi ducha. el agua caliente. mi ropa. mi perro. el perro de mi hermano. mi familia. mis amigos. mi profesión. mi pasatiempo. mi computadora. mi televisor. mi auto. mis proyectos. mis aprendizajes. saber cocinar. la música. respirar. el vino. las series. la compañía. el amor. los encuentros. la vida. el día. mi mamá. mi hermano.

Gracias universo por darme tanto todos los días. Gracias por este día que es una bendición. Gracias por el simple hecho de despertarme cada mañana y volverme a dormir cada noche. Quiere decir que pasó un día más de vida, de gozo, de dicha. GRACIAS GRACIAS GRACIAS.

Expresar gratitud ante la vida es una forma de cambiar nuestra mente y vivir mejor. La vida es una cuestión de actitud, y agradecer cada día significa enfocarse en lo que tenemos, en lo bueno. Siempre hay algo por lo que agradecer, aún cuando en el momento no podemos verlo de esa manera.

Te propongo a vos que me estás leyendo dedicar los primeros minutos de la mañana a agradecer. Lo que se te ocurra, lo que quieras, o a quien quieras. Si no se te ocurre nada, simplemente di: “gracias porque abrí los ojos y tengo un nuevo día por delante”.

También te propongo que siempre antes de irte a dormir agradezcas al menos dos cosas que hayan pasado en tu día. Si crees que fue un día para el olvido, no importa, piensa igual. Algo vas a encontrar.

Que expresar gratitud se constituya en un hábito en tu vida y verás que tu forma de ver las cosas va a cambiar, por ende también tu realidad.

Me despido de este escrito agradeciéndoles a ustedes que me siguen, que me leen, que me comentan. GRACIAS infinitas porque son parte de la existencia de este blog, de este espacio.

P.

 

 

 

Direccionar la energía

merecer

Energía. La vida es energía. El universo también lo es. Y todo lo que vemos y tocamos son manifestaciones de esa energía. Vos, yo, cada uno de nosotros, somos parte de esa energía.

Desde este punto, la vida es transformación, y es uno quien elige en qué queremos transformar nuestra experiencia. Por eso, se vuelve importante saber direccionar nuestra energía para crear la vida que uno quiere tener. Mientras no sepamos exactamente hacia dónde estamos yendo, cuál es nuestra gran meta, qué deseamos o qué necesitamos, experimentaremos confusión, dudas, debilidad. Cada paso nuevo se verá obstaculizado. Sentiremos que las cosas nos cuestan, que no salen como nos gustaría, y no entendemos porqué.

Ocurre que, durante todo ese rato, nuestra energía está fluyendo de una cosa a la otra, algo así como “vagando de aquí para allá”, sin nada concreto a lo que aferrarse. Hoy ponemos la atención acá, y mañana ponemos la atención allá. Y así pasan los días. Estamos “en el limbo”.

A la energía hay que darle una forma. Y, para eso, lo primero que debemos tener es una idea clara de qué queremos para nuestra vida. Lo que sea. Y visualizarlo de la forma más detallada posible. Y amarlo con cada una de nuestras partículas. Y abrazarlo con el alma entera. Y sentirnos merecedoras de eso. Entonces sí, la energía la estamos direccionando correctamente. Tiene un foco, y hacia allí va.

Entonces, de repente, vemos que las cosas comienzan a darse. No hay obstáculos. Las oportunidades aparecen. Sólo existen soluciones. Los caminos se abrieron. Porque el universo entero conspira a tu favor.

No olvidar:

  • visualizar con fuerza,
  • amar con fuerza,
  • saber con fuerza cuánto te lo mereces,
  • creer con fuerza.

Recuerda siempre: cuando sabemos lo que queremos y hacia donde queremos ir, la magia se hace en nuestra vida. Todo el universo es nuestro, está dentro de cada uno de nosotros.

P.

“Estar lista”

lovers

Estoy en el consultorio y todavía no llegó mi próxima paciente, de tal modo que agarro mi celular y me pongo a ver Instagram. Resulta que sigo a varios astrólogos y cosas afines, entre ellos a Mía Astral. Su ante última publicación me movilizó: “el amor llega cuando estás lista”. Tiene razón, muchísima razón. El acierto de la frase impacta. Pero… ¿qué es “estar lista”? ¿Qué significa?

La escuchamos a menudo, incluso la decimos en contadas ocasiones. Tal vez se la recordamos, a modo de consejo, a alguna amiga. Pero, ¿tenemos idea qué estamos queriendo decir cuando a nuestra amiga le parafraseamos “che gorda, tranquila, el amor va a llegarte cuando estés lista”.

Estoy pensando en voz alta, y quiero que la pensemos juntas. Vos y yo.

Tal como lo veo yo, estar lista es estar en paz con una misma. En realidad, la palabra exacta es armonía, esto es, “estar en armonía con una misma”. Con esto quiero decir que una debe sentirse cómoda con la propia esencia. Una debe verse y saber reconocer las luces y las sombras y, aún así, quererse, amarse y aceptarse. Porque cada una de nosotras “es entera y completamente perfecta”. Es verse en el espejo y poder decirse “yo a vos te amo, sí a vos”. Es abrazarse en cuerpo y alma. Esto, para mí, es estar en armonía. Y con esta experiencia ya dimos un gran paso para “estar listas”.

Cuando estamos en armonía con una misma y nos aceptamos tal como somos, vivimos en total expansión. Ser en expansión es ser uno con los demás. Es expansión al Universo, al otro, a los otros. Nuestra alma es expansiva. Y cuando esto ocurre nos abrimos a las experiencias, entre ellas a la experiencia de amar. Porque la expansión es un canal de apertura. De repente, nuestro yo más íntimo está abierto a conocer, a vivir, a amar. Y, así, dejamos que el amor entre a nuestra vida. Entonces, ahora podemos decir que dimos un segundo paso a “estar listas”.

Dejamos que el amor entre. Pero, ¿cualquier amor? “muchas veces creí amar, o creí que me amaron y en realidad a la distancia tal vez me doy cuenta que no fue así”. Y acá viene el gran (y último) paso. El amor llega cuando estás lista, porque estando en armonía con una misma que no es más que aceptarse de forma completa con lo bueno y con lo malo, y estando en un estado de total expansión con la vida y los otros… entonces la vibración que generamos es única y hermosa. Y es ahí cuando aparece, de forma repentina, el gran amor. Porque vibra de forma semejante a una. Si estamos bien, si nos amamos, entonces el amor nos llega porque ese otro nos ve tal como somos (perfectas) y nos ama así. En total profundidad

Esto para mí es “estar lista”.

P.

La música

musica

La música es una “gran” compañera de ruta. Ella siempre está en mi vida. Me acompaña en cada uno de mis momentos. Es un estado. Es mi estado. Porque la música dice, comprende, abarca, representa. Habla de mis sentimientos, de mis emociones, de cómo me siento ahora.

Creo no ser la única que las veces que estoy mal me pongo todas esas canciones que me van a hacer llorar aún más. Como también, creo no ser la única que cuando estoy más que feliz pongo el volumen al máximo y canto y bailo como una loca al ritmo de esa canción que está sonando.

La música es un canal de liberación. Escuchar sus acordes, sus sonidos, sus letras, es terapéutico. Calma cuando necesitas eso, anima cuando necesitas esto otro. Es una vía para sentir. Vibramos con ella. O ella vibra en nuestra vibración.

Es mi gran amiga cuando manejo. Sobre todo en días de mucho tráfico. Me da calma, me divierte, hace que el tiempo pase más rápido, que la cantidad de autos no sea tan terrible. También es mi gran amiga cuando cocino. Cómo me gusta cocinar con ella de fondo, y tal vez aquí van los acústicos más lindos.

En fin, la música habla de amor, de historias, de vida, de enojos, de alegrías, de compartir, de encuentros. Ella está siempre. Y me encanta que así sea. Ustedes, ¿escuchan? ¿cuándo? ¿qué es para ustedes la música?

P.

 

 

 

 

 

El amor

amour

El amor, un gran enigma. ¿Qué es el amor? ¿Qué significa amar, estar enamorado? ¿Cómo saber que lo que siento es amor? Preguntas que, en sí mismas, no llevan una respuesta. Por el amor se siente en el cuerpo, en el alma, en lo más intrínseco de nuestro ser. Y al mismo tiempo el amor es inherente a la esencia del ser humano. Del amor brota todo, y el amor abarca todo. De ahí que considere que San Valentín encierra más que un amor de pareja. San Valentín debe ser celebrado por todos porque sin amor no hay vida, y eso celebramos este día. “El amor no es algo que inventamos. El amor es lo único que trasciende las dimensiones del tiempo y el espacio. Debe significar algo”. 

El amor le da significado a todas las cosas, y a todas las personas. Nos sentimos uno con el mundo. Hay unicidad. El amor nos hace sentir vivos. Lo respiramos, lo transpiramos. Es una llama que hay que mantener encendida porque es el motor de la vida. Pero empieza por uno. Hay que amarnos para amar. Hay que estar enamorados de uno mismo para poder estar enamorados de otros.

Y eso, tal vez, es lo más difícil. Me atrevo a decir que muy pocas personas se aceptan y se aprueban tal como son. Con su sombras y sus luces. Porque amor es aceptación. Van juntos. Uno es lo otro. Si no aceptamos, no podemos amar. Si nos enojamos con las sombras de uno, con las sombras del otro, entonces entramos en conflicto y no hay amor.

Trabajemos en nuestra aceptación. Y el amor fluye. Y vivimos en estado de amor. Como siempre le digo a mis pacientes: “tenemos en nuestro poder la posibilidad de ver con anteojos rosas, con anteojos negros o anteojos grises. El punto no es ver todo color de rosa ni todo negro, el punto es ver los grises en nuestra vida, en nuestro ser, y en los demás”.

Y ahí está el secreto para saber lo que es el amor, saber si nos sentimos enamorados. Porque simplemente lo sabemos. Simplemente es. Simplemente está ahí.

P.

 

 

 

The Walking Dead: un análisis psicológico

Estoy completamente abstraída en el mundo de The Walking Dead como nunca imaginé que me pasaría. Siempre estuve bastante reacia y resistente a la idea de ver una serie de zombies al mismo tiempo que mi mamá me decía “Pau la serie tiene a los zombies dando vueltas pero va más allá de eso la historia”. Y ¡cuánta razón tenía! No va más allá, va súper más allá. Trasciende esa temática ampliamente y, si logramos verla con perspectiva, deja un mensaje fabuloso y profundo.

La humanidad (en realidad, humanidad es tan sólo una palabra que trata de definir algo y en sí misma no es nada. No es más que multitud de personas, o más bien multitud de personalidades). Esa masa de personas que viven, que luchan, que trascienden. Y la serie nos muestra eso. Nos muestra la lucha de los sobrevivientes por seguir respirando, la lucha por conseguir comida, refugio, seguridad. En paralelo, se ven reflejadas las miserias humanas y las fragilidades de las personas en momentos límites. Vemos cómo las personas van transformándose a medida que pasan los días y siguen en pie. Entendemos como su debilidad se convierte en fortaleza, y también nos encontramos con el egoísmo y la individualidad (tan característico, a veces, en muchas personas… o, si se quiere, en la humanidad). La lucha por sobrevivir. Aparece la compasión, la bondad, la ayuda y el compartir. Pero también aparece su contraparte: el aislamiento, la mentira.

Asimismo, The Walking Dead refleja la importancia del aquí y ahora, que muchas veces lo leemos, lo escuchamos, lo pensamos pero nos cuesta aplicarlo. Porque, total: “siempre hay tiempo, tengo tiempo, mejor mañana, pero dentro de un mes mirá si…” etcétera, etcétera y más etcétera. Y nos olvidamos de vivir hoy, de que estamos vivos hoy. Los protagonistas de la serie no saben si mañana van a despertarse, la muerte los acompaña como una sombra. Entonces es cuando aprenden que fluir es la mejor opción y que sentir va de la mano. Interesante, ¿no?

¿Alguna vez se preguntaron qué harían hoy si supieran que el mañana no va a estar? ¿Alguna vez se preguntaron si preocuparse por dentro de tres días vale la pena? ¿Hay que vivir al límite para aprenderlo? ¿Tiene que pasar algo malo para darse cuenta cómo hay que vivir? ¿Alguna vez se preguntaron cómo vivirían si pasara lo que la serie muestra? ¿Cómo serían, qué harían, si podrían?

Todas estas preguntas aparecen planteadas de trasfondo. Veamos un poco más de lo que vemos. Escuchemos un poco más de lo que escuchamos. Veamos con otra perspectiva y la serie nos va a sorprender.

¡Aplausos!

P.

 

 

 

 

V E R A N O

verano

El verano tiene ese “no se qué”. La gente se ve más alegre, con ganas de encuentros, de compartir. Las terrazas se llenan de amigos, de parejas, de conocidos, de citas. La ronda de cerveza es un aliado de los atardeceres. Estamos más sueltos, más relajados, más serenos. El sol nos sienta bien. El olor a mar nos energiza y llena de buenas vibras.

“Ir a tomar helado” es la excusa más fácil para salir a la calle. La pileta se hace nuestro mejor amigo. Y ni siquiera el trabajo nos pesa tanto.

Ver el cielo azul, escuchar a los pájaros cantar, los árboles más verdes que nunca y flores por todos lados. Eso es lindo. Pequeñas cosas que nos sacan una sonrisa. Los días son más largos, la noche tarda en llegar y el sol está ansioso por salir. Sentimos que tenemos más tiempo para hacer cosas, que nada nos corre tanto. Ver a la gente contenta ya nos pone contento a uno.

El verano tiene ese “no se qué”. El verano es una danza del alma. El verano tiene brillo propio. Hasta la ropa de verano es genial. Es cómoda, es casual, simple, es colorida, es vibrante.

Pareciera que en verano no hay problemas. Sólo risas y más risas. En realidad, es un modo de vida, o un estado mental. Estado que deberíamos sostener a lo largo de todo el año. Porque el verano es la vida. La vida es eso. Es disfrutar de cosas pequeñas, es disfrutar de la naturaleza, es disfrutar del otro. Es puro disfrute.

El verano tiene ese “no se qué”…

P.