El pasado es tu historia

sanar

Infinitas son las veces que llegan los pacientes a mi consultorio contándome su historia, y cómo esta historia los invade en el presente sin poder escapar de ella. Pacientes que sufren por ese pasado, y por este presente. Pacientes, atrevo a decirme, resignados por la historia vivida que no pueden cambiar, que se repite una y otra vez.

Paredes que encierran historias de dolor, de angustia, de padecer. Historias que no pueden explicar, que no pueden entender, que no quieren aceptar. Pero, al mismo tiempo, historias que siguen viviendo, que siguen contando y que siguen padeciendo. Como diría Rolón: pacientes “padecientes”. Otras tantas veces, son historias que se callan, se niegan, se barren “abajo de la alfombra”, y se hace de cuenta que nunca existieron ni nunca serán. Pero siempre se filtran, con sutileza, en voz baja. Y ahí están, haciendo ruido, molestando, lastimando. Intrusas.

Ocurre que la historia ES. Existe, está ahí, nos hace ser quien somos. Nos define, nos encuadra, nos modela. Son parte intrínseca de uno. Ya sea que la vemos pero no queremos aceptarla, o ya sea que la negamos como si la misma nunca ocurrió, en cualquiera de las dos formas no estamos integrándola a nuestra experiencia, a nuestra psique. La disociamos, no la dejamos ser, la mantenemos a un costado, allí donde no moleste “tanto”. Y esto, amigos míos, es lo peor que podemos hacer.

¿Por qué? Porque no nos permitimos re-significarla. Y, en consecuencia, no nos permitimos cambiar nuestra historia de aquí en adelante. Todo aquello que no aceptamos y, por ende, no integramos a nuestra experiencia no lo podemos sanar. Nunca vamos a poder liberarnos de ese dolor y los resabios de ese dolor salvo que nos conectemos con esa parte dolorosa de nuestra historia y la re-experimentemos. Es nuestra salvación y es el camino que tiene que hacer el alma para la sanación. Caso contrario, nuestra historia y nuestro pasado se repetirá en cada nuevo vínculo, en cada nueva experiencia, en cada nueva relación.

No podemos cambiar lo que ya ocurrió. No podemos hacer nada con el pasado que tenemos. Nuestra historia ya está ahí y forma parte de nuestra línea de tiempo. Pero sí podemos hacer algo con nuestro presente. Sí podemos reconstruir la historia de aquí en adelante. Sí podemos tener una experiencia distinta.

Por eso te digo: integremos, aceptemos, veamos, sintamos, experimentemos. Y enojémonos, peleémonos, lloremos. Liberemos las cargas del dolor. Y resurjamos más enteros, más sanos y más fuertes.

Besos,

P.

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SOMOS

universo

A veces nos falta creer en uno mismo. Tenemos sueños, metas y proyectos pero a medio andar. Nos cuesta dar ese último paso de la concreción, de la realización. Sabemos que todo empieza en una “idea” y luego comenzamos a planearla. Le damos una forma. Pero ahí nos quedamos. Creemos que no nos va a ir bien, que no va a gustar. Comienzan los pensamientos “derrotistas” del tipo “me da miedo que pase tal cosa, me da miedo que no salga como quiero, me da miedo que si sale como sigo” y muchos etc.

A veces nos falta creer en uno mismo. Y nos sentimos menos que cualquier otra persona. No nos damos valor. Nos ninguneamos mentalmente. Y entonces nos hacemos pequeños ante los demás. Y nuestra actitud acompaña. Atendemos los detalles de desatención. Filtramos los detalles de interés. Simplemente no nos vemos.

A veces nos falta creer en uno mismo. Porque tenemos virtudes, porque tenemos cosas buenas, porque “somos”. Y con esa tan simple palabra estamos diciendo mucho. Somos muchas cosas, y en eso tenemos que creer. Somos cómo me veo, cómo me siento, cómo me pienso y cómo me trato. Somos una actitud, y esta actitud transmitimos. Claro que tenemos defectos, claro que cometemos errores. Pero lo que sana eso no es la comparación con un otro, sino el bucear en las más profundas profundidades del alma. Ahí reside la verdad, la sanación, la bendición y la calma.

Ninguna persona es más que otra persona, y ningún sueño es válido para renunciar. Podemos conseguir todo lo que nos propongamos porque somos abundantes en esencia. Podemos atraer todo, podemos ser todo. Vos sos igual a mi, y yo soy igual a aquel. Somos personas. Somos seres. Somos únicos en el universo. Somos iguales y distintos. Somos todo y nada. Entonces te digo:

“Querete, amate, creetela. Sos todo lo que quieras ser. Sos hermoso así como sos. Sos abundancia. Sos gracia encarnada. Sos plenitud. Sos existencia. Sos todo lo que está bien. Sos emoción. Podes tener el mundo que quieras. Todo está a tu alcance. Lanzate. Arriesgate. Animate. No se pierde nada con intentar. Todo está ahí. El mundo está hecho para los valientes. El mundo está hecho para los que arriesgan y viven. Eso. Sobre todo, viven”.

Y cuando digo viven digo que realmente están viviendo. No están sobreviviendo. Vivir es agarrar las experiencias. Probar, arrojarse al vacío. Y si te gusta alguien, decírselo. Y si te enojaste con alguien, decírselo. Y si pensas en hacer algo, hacerlo. Cuanto más lo pensás, más se complica todo. Más obstáculos aparecen. Vivamos que no hay nada más lindo que eso. Nada podríamos perder.

Y qué lindo llegar cansados al final del día de todo lo que hicimos. Y qué lindo poder decir “no me arrepiento de nada porque hice todo lo que sentí hacer”.

P.

Tú creas tu mundo

creacion

¡Hola!

Todos los días de mi vida me despierto y busco conectarme con mi ser más interno, más esencial, más niño. Busco llegar a mi alma, y bucear en ella. Busco vivir a través de ella. Porque es lo que somos, ni más ni menos.

Ocurre que no siempre puedo, no siempre me sale y, en contadas ocasiones, me resigno y abandono. Pasan algunos días y me siento vacía, siento que me falta algo. Algo muy mío que sólo yo puedo conocer, que sólo yo puedo abrazar. Y vuelvo. Vuelvo a intentarlo todos los días, una vez más.

¿Me frustro? Muchísimas veces sí (si no todas). Pero creo, mejor dicho estoy segura, es parte del proceso para lograr la conexión infinita. ¿Quién dijo que iba a ser fácil? En realidad, nadie. Pero uno cree que así debería ser porque “cómo va a ser dificil darle bola al espíritu, cómo Dios (universo, energía, abuelo, o como cada uno quiera llamar a ese GRAN ser) nos la va a complicar”. Eso es lo que afirmamos y nos decimos. GRAN ERROR.

Entonces, se me ocurre compartirles lo que para mi alimenta el alma, libera de toxicidades y nos ayuda a vivir de un modo más “almático”. Esto es, más en paz, más en la fe, más en la calma. En fin, más en la dicha. Porque como me enseñan y me dicen en meditación: “somos conciencia, existencia y dicha”. Nada puede ir mal, o nada puede terminar mal. El universo es abundante, somos abundantes.

Aquí va mi humilde lista. Y digo humilde porque es lo que yo hago  (o como dije antes trato de hacer) todos los días y muchas veces me hace sentir bien, me ayuda, me libera de cargas. Todo lo estoy experimentando, y se los comparto porque me gusta compartir cosas lindas o cosas que pueden sanar (y acá van muchas sonrisas).

  1. DECIR GRACIAS. A veces, está la tendencia a mirar “el vaso medio vacío” o mirar “lo que falta, lo que no se tiene, lo que no hay”. Y ¿que hay con todo lo que poseemos? ¿Te estás sirviendo café con leche? Gracias por el café que estoy tomando. Gracias por la familia. Gracias por mi casa. Gracias por mis perros. Gracias por la cena. Gracias por mis amigos. Gracias por el auto. Gracias. Gracias por lo que sientan tener, por lo que pueden vivir todos los días. Gracias por abrir los ojos hoy. Agradecer trae dicha. Agradecer trae abundancia y riqueza.
  2. IMAGINAR TU DÍA TAL COMO QUIERES QUE SEA. Imaginar es una forma de crear. ¿Y sabían ustedes que nosotros creamos nuestro día? Lo pueden hacer con los más mínimos detalles o en un modo amplio. ¿Querés recibir tal respuesta, tener tal reunión, recibir tal mensaje? Imaginalo. O simplemente se puede decir “que mi día se desarrolle en amor y armonía”. Y no se olviden, una vez más, de agradecer. Dar lar gracias como si eso ya fuera dado.
  3. LO SIENTO, GRACIAS, PERDÓNAME, TE AMO. ¿Escucharon hablar del ho´ponopono? Es un mantra que se basa, también, en la idea de que nosotros somos los responsables de nuestra realidad. Es decir, creamos nuestra realidad. Este mantra ayuda a limpiar emociones y pensamientos negativos, a purificarnos, a sanar. No hace falta creer en algo en particular. Lo único que importa es repetir este mantra (en el orden que quieran) y confiar. Por lo tanto, ya saben. En sus ratos libres, en sus tiempos muertos, pueden repetir este mantra mentalmente y en voz baja una y otra vez.
  4. MEDITAR. Como ya les he hablado en un anterior post, la meditación diaria es súper importante y liberadora. Lo pueden hacer acostados, sentados de cara a su altar, o como más deseen. Conectarse con su respiración, con su cuerpo físico, con su aquí y ahora.
  5. FLORES EN SU HOGAR. No hay un día del año que no tenga flores en mi departamento. Cuando comienzan a marchitarse salgo enseguida a comprar su reemplazo. Dan color, dan vida, dan alegría. Las flores son elevadoras de nuestra energía. No lo leí en ningún lado pero es mi experiencia personal. Llegar a mi casa y ver flores me eleva.
  6. VELAS, SAHUMERIOS. Limpian, purifican, aromatizan, dan calidez, armonizan. Son parte esencial de mis noches, siempre.
  7. MÚSICA. Clave. Compañera de experiencias, anécdotas, momentos de calma. Música que eleve tu espíritu. Que te anime. Que te suba la energía. La que quieras vos, la que eso te genere a vos. Música viva.
  8. SER CUIDADOSO CON LAS PALABRAS. ¡Fundamental amigas! Se lo digo, siempre, a mis pacientes y lo implemento conmigo misma. Ojo con las palabras que usamos para referirnos a una misma, a la vida, a las situaciones, a un otro. Las palabras también crean. Es importante estar atento a esto y, en tal caso, inmediatamente retractarse. Ejemplos: “estoy re pobre” puede reemplazarse por “mi economía ha estado mejor en otro momento”, “mi vida es súper dificil” podría convertirse en “a veces las cosas podrían ser un poco más fáciles”. Lo que digo se manifiesta. Tengamos cuidado.

En fin, estas son algunas de las cosas que suelo practicar a diario. Tal vez me esté olvidando de alguna y, en ese caso, lo agregaré más adelante. Pero básicamente lo que debemos tener siempre presentes es que SOMOS LOS CREADORES DE NUESTRA REALIDAD, CREAMOS NUESTRO DÍA. Comencemos a responsabilizarnos de eso. Comencemos HOY.

P.

La vulnerabilidad del amor

kinopoisk.ru

En la experiencia de amar hay una entrega. Una entrega profunda, intensa, total. Una entrega que, de tan enérgica, nos vuelve frágiles. Vulnerables. Y, como me gusta llamarlo, vulnerables al amor. Al amor que nos puede dar un otro, y de repente, así sin más, quitárnoslo. El desgarro de no ser queridos en reciprocidad. El desgarro de no seguir siendo elegidos. El sentirnos, en cierto modo, quebrados. O vacíos. O sin nada. La vulnerabilidad al amor, como la llamo yo.

Miedo a no tener el control. Miedo a no tener el manejo de la situación. Miedo a no saber qué va a pasar. Miedo a la incertidumbre. Miedo a esta vulnerabilidad. Miedo que, muchas veces, lleva a evitar la experiencia de amar. Tal vez no a un nivel conocido por nosotros. Pero sí a un nivel tácito. ¿Cómo funciona este nivel? A partir de programas que tenemos instalados y próximos a activarse frente a determinadas situaciones que los involucran. Programas construidos a partir de experiencias tempranas, y experiencias posteriores que corroboran las primeras. Programas que tenemos que re programar. O conocer. Y conociéndolos, identificándolos, poder controlarlos. Y, así, “re-chipear” nuestro sistema.

Entonces vemos que elegimos un determinado perfil de chico, nos enganchamos de la persona que no se engancha con nosotras, buscamos excusas para que no nos guste el que nos elige, nos volvemos pretenciosas. Nos boicoteamos. Porque es la manera más fácil de salir “airosas”, sin posibilidad de angustia, ni sufrimiento. Por evitar sufrir, evitamos la más linda experiencia que es la de amar.

Creo que dramatizamos el vínculo de pareja. Lo pensamos en un nivel distinto que otros vínculos. Por ello, el sufrimiento va a ocurrir y va a ser terrible. “En el vínculo de pareja nos pueden lastimar”. “En el vínculo de pareja nos pueden dejar”. “En el vínculo de pareja estamos todo el tiempo jugando con el dolor, el abandono, el rechazo”.¿Y quién dijo que el vínculo de pareja es distinto a otros vínculos? ¿Quién dijo que en un vínculo de amistad no sufrimos, o no estamos expuestos a la posibilidad de sufrir?

Es verdad que compartimos desde un lugar distinto, y nos entregamos en cuerpo y alma. Pero es un vínculo como cualquier otro, donde pueden pasar cosas, pero donde también podemos salir fortalecidos y con aprendizajes nuevos y distintos. Es verdad. Amar es ser vulnerable. Es darle la posibilidad a un otro de lastimarnos. Es sentirnos frágiles pero fuertes al mismo tiempo. Es la máxima felicidad, y tal vez la más dura realidad. Pero vale la pena vivirlo. Si hay que sufrir, que sea por amor.

Creo que, de cualquier lado por donde lo mires, la experiencia de amar es linda, es gratificante, es amplia, es almática, es esencial. Y creo que, mires por donde lo mires, vale la pena amar y ser amado. Entregarse a un otro. Abrirse a un otro. Y dejarse llevar.

No te cierres más. Abrí las alas. Abrazá al otro. Da oportunidades porque vas a estar dándoTE oportunidades. AMEMOS que no hay nada más lindo que eso.

Hoy leí: AMAR ES LIBERTAD. Y es tal cual.

FIRMA: TU CONCIENCIA

Hola a vos. La que siente que está pasando por un momento de su vida horrible. La que siente que es un año para el olvido. La que se siente frustrada. La que siente que nada le sale bien, que todo le es difícil.

Hola a vos. La que le gustaría desaparecer por un tiempo de todo. La que quisiera refugiarse en algún lugar lejos, bien lejos. La que necesita que nadie sepa de ella, ni ella saber de nadie.

Hola a vos. La que no quiere irse a dormir para que el siguiente día no llegue. La que a veces quiere que el nuevo día se retrase, o incluso no aparezca. La que siente miedo, impotencia, bronca, angustia, enojo, rabia, desesperación. Sí, hola a vos.

Hola a vos. Te digo esto. Sos cruel. Cruel con vos, con tus emociones, con tu cuerpo, con tu mente, con tu vida. Sos víctima. Víctima de tus pensamientos negativos, de tus emociones negativas, de tus bloqueos “autogenerados”. Sos presa. Presa de tus propias rejas, de tus miedos que te desbordan, de tus lágrimas, de tu silencio, de tus debilidades.

Hola a vos. También te digo esto. ¿Qué te pasa? ¡Avivate! La vida es esta, ni más ni menos. ¿Estás pasando por este momento de mierda (como te gusta llamarlo a vos)? Superalo, pasalo por arriba, derribalo. Vos sos dueña de tus fuerzas, sos luchadora, sos valiente, sos tenaz, sos “pura garra”, sos “la de temer”, sos la que tiene todas las herramientas para salir adelante. Falta que te la creas. Que te creas que vos podes con todo, que este es tan solo un momento, que podes prender la luz cuando así lo consideres, que podes avanzar.

Hola a vos. La guerrera, la de los “ovarios bien puestos”. Deja de decir que tu vida es una mierda, que nada te sale, que todo está mal, que nada conseguis. Deja de decir que el problema sos vos, que algo estarás haciendo mal. Querete un poco más, llénate de amor, que rebalses de amor. Inundate de palabras lindas, de pensamientos agradables, de confianza, de fe. Cuídate un poco más. Sos la responsable de tus daños. Entonces, no te los hagas. La propuesta que te doy es: abrí los ojos y decite “Me amo, hoy es un gran día, yo puedo con todo, merezco que me pasen todas cosas buenas, que así sea y así será. Gracias”. Luego, reite: con carcajada, que retumbe la habitación, que tu perro te mire con cara de “loca que te pasa”. Porque así hay que comenzar cada día de tu vida. ¿ O querés desperdiciarlo como estás haciendo últimamente? Sí, porque yo te veo, y veo lo que haces. Cómo te auto destruis, como te cagás el día, la vida, y a vos. Déjate de joder y cambia loca. No malgastes tu tiempo, y no malgastes tus energías en porquerías residuales.

Hola a vos. Sí, vos. LA QUE TIENE EL MUNDO ENTERO A SUS PIES.

P.

Las relaciones hoy.

Relaciones

La era de lo efímero, de lo rápido, de lo fácil. La pareja no entra dentro de los planes, el compromiso “cuanto más lejos mejor”, y la idea de “seducir, conquistar, cortejar” al otro queda desplazada por “la diversión de un momento”. Una semana estás, la otra semana “si te he visto no me acuerdo”. Donde la perdurabilidad, aburre. Y todo se hace aún más difícil cuando cada vez hay más apps que te ayudan a conocer personas (efímeras) que rápidamente pueden descartarse y reemplazarse.

Vivimos en una era online. El whatsapp reemplazó, casi, hasta el encuentro. Y el encuentro no es más que un: ¿tu casa o la mía? Me pregunto todos los días: ¿donde quedó el que te pasen a buscar, te lleven a un bar? ¿no está mas de moda el charlar, conocerse y divertirse? Durante mucho tiempo intenté comprenderlo, encontrarle una explicación. Hoy ya no busco entender, simplemente me acomodo y trato de fluir. Pero cuesta, bastante.

Hace poco hablaba con un chico sobre toda esta situación, creo yo para escuchar (una vez más) un punto de vista, qué opina, cómo ve todo esto. (Una vez más) tratando de “comprender lo incomprensible”. El tema puntual refería a por qué esta cosa de hoy si, y mañana ya no. Por qué este descarte tan fugaz, tan impulsivo me atrevería a decir. A lo que me responde: “bueno, pero uno da señales”. Estas señales eran “hablar menos, responder raro” (?????). Ambigüedad pura. Las cosas claras amigos. Ya estamos grandes. Porque esto es lo más extraño: la generación de los 30 en adelante huye del compromiso.

¿Creen que el compromiso ata? ¿Creen que amar es sufrir? ¿Creen que no es divertido? Creencias y más creencias, por las dudas me escapo de lo lindo de compartir con un otro. Me escapo de la compañía de alguien que puede iluminar momentos. Todo es tanto más simple. Coherencia. Falta ser coherente con lo que se quiere, ser claro con el otro y dar la libertad de aceptar las reglas del juego o no. De esa manera, todo ganamos.

La era de la diversión. La era del “cero drama”. La era de “no me la compliques”. Y bueno, así estamos todos. Sin saber qué hacer.

P.

Meditar: Modo Corazón

meditación

¡Gente querida!

¿Cómo están ustedes? Yo acá estaba, tomando un café con leche y transitando una semana como bastante movilizante. Les cuento porqué. Los lunes voy a meditación grupal, experiencia súper rica que se las recomiendo a todas. La última que hicimos resultó ser muy intensa, vivencial y sanadora. Tenía que ver con la aceptación (que ya en algún otro post les hablaré de lo que encierra esta palabra que parece tan simple, y de fácil no tiene nada). Cuestión que me dejó en un estado como de anestesia, bastante bambeada, reflexiva, conectada.

A raiz de esta experiencia, tengo ganas de compartir con ustedes algo sobre la meditación. ¿Qué es la meditación? ¿Cuál es el objetivo de meditar? ¿Cómo hago para dejar la mente en blanco por 30 minutos? ¿Cómo no pensar siquiera en un minuto? Estas preguntas son algunas de las tantas que aparecen cuando alguien hace referencia a la experiencia de meditar. Y, amigas, debo decirles que estamos en un error conceptual bastante grande.

MEDITAR no es “mente en blanco”.

MEDITAR no tiene un objetivo puntual y concreto.

MEDITAR no es “no pensar”.

MEDITAR no es estar en posición “yogi”.

MEDITAR no es tener una intención.

MEDITAR no es nada porque, en realidad, es TODO.

MEDITAR: es conectarse con tu aquí y ahora. Es estar con una atención plena y conciente en lo que nos pasa en este momento. Es la capacidad de poder registrar los pensamientos que aparecen (buenos o malos), sentir las emociones que aparecen (buenas o malas) y aceptar. Es conectarte con tu estado de ese momento. Es conectarte con tu cuerpo físico y todo lo que le pasa a ese cuerpo físico. Es sentir. Es conectarte con tu verdad, con tu esencia, con lo que sos. Es salir de la mente para posar en el corazón. Para todo esto, el anclaje es siempre la respiración. Con paciencia, es siempre un volver atento a la respiración.

paz

Estamos todos los días viviéndolos como si nos corrieran detrás. Estamos siempre, casi como de forma espontánea y natural, escapando del momento, del ahora, del instante. Muchas veces porque no nos gusta lo que tenemos, lo que somos, lo que nos pasa. Estamos en MODO MENTE: yendo para atrás, yendo para adelante, pero nunca simplemente “estando”. La mente va del pasado al futuro, y del futuro al pasado sin escala. ¿Y el presente donde está? No lo sabemos. Bueno, meditar es estar en MODO CORAZÓN. Estas presentes en el presente, en el momento. Por eso, meditar no es mente en blanco si no que es “estar presentes en esto que está ocurriendo ahora”. Es experimentar, es sentir, es vivenciar. Podemos meditar siempre, si así lo quisiéramos: cuando tomamos un café podemos meditar. Experimentar el café: ¿está caliente? ¿tiene espuma? ¿está dulce? ¿lo estoy disfrutando? En ese momento, estoy haciendo eso. ¿Por qué pensar en lo que pasará después o lo que ya pasó? Eso, es meditar.

Pueden intentarlo solas, pueden ir a grupos de meditación para tener un apoyo, pueden buscar meditaciones guiadas en youtube. Lo tienen al alcance de sus manos, es sólo una cuestión de proponer.

Espero disfruten el post, les dejo cariños

P.

A H O R A (y nada más)

aqui y ahora

Estoy tomando mate, escuchando música, al aire libre. Rodeada de pasto, árboles, padres, hijos, y barriletes. Tengo de fondo una canción tan maravillosa, tan sabia, y tan intensa, que me abstrae de todo, al mismo tiempo que me hace estar en todo. Estar en este ahora tan maravilloso, tan lindo y en el cual todo está tan bien. Estar conectada con estas sensaciones que brotan de este instante que estoy viviendo, y en el cual estoy tan presente y adentro. Algo tan simple, como tan difícil. Generalmente estamos tan inmersos en nuestros pensamientos, tan absorbidos y dominados por esta mente que tenemos y a la cual nos identificamos una y otra vez. Una mente tan condicionada por nuestro pasado y tan anticipada a nuestro futuro. Si en este momento tan maravilloso que tengo, le doy espacio a la mente, probablemente ésta comience a pensar en los problemas que pueden haber, que pueden venir, que pueden aparecer. La pregunta es: ¿existen ahora? ¿existen en este mismísimo instante? ¿existen en este ahora? La respuesta sería: NO. Entonces, ¿por qué preocuparnos? ¿por qué hacerlo de ante mano? ¿resolvemos? ¿solucionamos? ¿curamos? La respuesta, una vez más, sería? NO. Si lo único, y tan preciado, que tenemos es un AHORA, por qué no vivirlo, por qué no experimentarlo. Menos pensar, y más sentir. Menos pensar, y más experimentar. Eso le digo a mis pacientes, y eso me digo a mi misma todos y cada uno de mis días. Los problemas existen en nuestra mente, y nada más que ahí. Cuando en mi ahora estén los problemas, me ocupo. Pero cuando en mi ahora no lo estén, estate presente en este ahora. En serio, no lo olvides: es lo único que tenemos.

La canción que escuchaba era: Un beso en mi nariz. Y esta es la letra.

P.

 

 

 

 

 

Hacerse fuerte

universo

Buen día gente linda,

Estaba pensando en el dolor. Estaba pensando en la vida cuando tenemos un problema. Cuando no encontramos una solución, o al menos no la vemos. Estaba pensando en qué hacemos nosotros con eso, cómo luchamos, cómo pensamos. Estaba pensando en nuestra actitud ante el problema.

Tenemos momentos en los que nos sentimos superados por la situación. Sentimos que nuestra fuerza pasó a ser una debilidad. Nos sentimos frágiles ante las circunstancias. No hay luz al final del túnel, y todo parece oscuro. Sin salida, sin escape.

Y leemos mil frases de aliento. Y leemos millones de textos que nos explican cómo vivir la vida, cómo ser inteligentes ante las adversidades. Y miramos un montón de videos motivacionales. Y nada parece servirnos. Nada parece poder ser aplicado.

Y escuchamos una frase que dice algo así como que “en el momento malo de nuestras vidas crecemos” y otra algo así como “no te das cuenta pero ÉSTE es tu mejor momento”. Y nosotros nos quedamos mirando como diciendo “ah sí? explícame por qué si yo la estoy pasando fatal”. ¿Alguna vez les pasó algo parecido? A mi hace muy poquito, y todo esto que les digo lo viví, lo sentí (y por momentos me sigue pasando).

Todos los días abro los ojos con el propósito de confiar más en el universo perfecto y el plan que nos tiene preparado. Con el propósito de hacerme fuerte ante las adversidades. Porque la realidad es que todo eso que vemos, leemos y escuchamos es TAL CUAL. Si existe el problema, existe la solución. Si la solución no existiera, el problema no sería tal. En cualquiera de las dos formas, ¿qué sentido tendría preocuparnos? Sólo hay que ocuparse: sin sufrimiento. Como me dicen en meditación: “el sufrimiento lo crea la mente”. ¿Por qué? se estarán preguntando. Porque es la mente la que, ante el problema, construye escenarios, construye consecuencias, construye fatalidades. El problema en sí mismo vino a ayudarnos a crecer, ayudarnos a ver algo que no veíamos, ayudarnos a cambiar, ayudarnos a ser más fuertes. Sólo es cuestión de aprender esto y que nos nos inunden los productos de la mente, y que no nos ahoguemos ante la adversidad.

Todo pasa. Todo cambia. Todo sigue. Vos, yo, ellos, la vida. Abracemos al problema. No luchemos contra él. Si no con él.

¡¡Besos!!

P.

Reto a la felicidad

¡¡Hola chicas!!

Se acuerdan aquel famoso hashtag #100happydays (me atrevo a decir el hashtag de mayor felicidad). En su momento me había parecido súper interesante su propuesta, e incluso había comenzado esa “carrera hacia la felicidad”. Pero, debo confesar que fui parte de aquel 71% que ha fracasado y abandoné, (creo), en mi día 15.

Que vivimos a las corridas día a día, desconectados del aquí y ahora, proyectados hacia un tiempo que aún no existe y sobre el cual nada podemos hacer, que la vorágine del tiempo nos sumerge en sus vaivenes y que, por todo esto nombrado, nos perdemos de percibir aquellos pequeños momentos que cada uno de los días nos ofrece para disfrutar y ser felices. Éste era el trasfondo de la propuesta de #100happydays. Nos pedía subir una foto por día de aquel momento que nos había dado felicidad, disfrute, alegría, paz. En algún punto, conectarnos con el instante que tenemos frente, vivenciarlo, sentirlo. Que lindo, ¿no?

A partir de este recuerdo que se me vino a la cabeza, me agarraron ganas de algo. De hacer una lista con 100 momentos llenos de máxima felicidad (y que muchas veces nos pasan desapercibidos porque en vez de disfrutarlos estamos en otro tiempo, espacio y lugar). No lo voy a escribir día por día porque se me vienen muchas pequeñas cosas felices y quiero comenzar a escribirlas. Pero probablemente me lleve más de un día conectarme con 100 cosas de felicidad. Y aquí van las primeras:

1- llegar a tu casa y el recibimiento de tu mascota. 2- el desayuno (así sean 10 minutos). 3- un plato de papas fritas. 4- de repente ver un amanecer. 5- pintar. 6- terminar la última hoja de un libro que te enamoró. 7- escuchar una canción que te gusta. 8- una copa de vino. 9- ducharse cuando hace mucho mucho calor. 10- comprarTE flores y caminar hacia tu casa con ellas en la mano. 11- ver una película. 12- el trayecto hacia el aeropuerto. 13- viajar en la ruta. 14- un plato de pasta los domingos. 15- el mar. 16- cocinar con amigas. 17- horas en la cama con tu serie favorita. 18- una siesta. 19- prender velas en tu hogar. 20- el olor a jazmines. 21- el colchón de hojas en otoño. 22- el mensaje de “esa persona”.  23- llegar a tu casa de noche y con frío y hacerte una sopa de fideitos con queso derretido. 24- el primer segundo después de terminar tu clase de gimnasia. 25- sacarte los zapatos después de una fiesta. 26- cantar a la mañana. 27- bailar sola en tu casa. 28- regar tus plantas. 29- el olor a tostadas por la mañana. 30- que Facebook te comparta un lindo recuerdo. 31- el primer mordisco a tu hamburguesa. 32- el frío y, de repente, ese rayo de sol directo a vos. 33- llegar del frío y pararte al costadito de la estufa con tu cuerpo casi apoyado en ella. 34- varios pájaros volando juntos en igual dirección. 35- el olor a lluvia. 36- ese instante en que olés el aroma a pasto cortado. 37- cocinar. 38- sacar fotos. 39- reírte con una amiga. 40- encontrar, de repente, la primer estrella. 41- el canto de los grillos. 42- llegar a tu casa después de un día de trabajo. 43- llegar a tu casa y sacarte el corpiño. 44- andar descalza. 45- pisar el pasto descalza. 46- un abrazo de tu mamá. 47- el atardecer. 48- andar en bicicleta. 49- sentir el soplo del viento en tu cara. 50- el frío en la nariz. 51- ver a niños jugar en la plaza. 52- un rico chocolate después de cenar acostada en la cama. 53- toca timbre el delivery. 54- ver la luna. 55- estar abajo de un puente, que pase el tren, y pedir los deseos. 56- ponerte el pijama. 57- un abrazo. 58- el olor a café. 59- agasajar a alguien. 60- un sahumerio. 61- ayudar a alguien. 62- ordenar tu casa. 63- la primera sensación al meterte en la cama. 64- salir del trabajo un viernes. 65- pochoclos. 66- un domingo a la mañana. 67- pedir pizza. 68- agarrar de la mano a alguien. 69- posponer alarmas. 70- dormir sin alarmas. 71- escribir. 72- el olor a libro. 73- mirar al cielo. 74- recordar a alguien. 75- el final de una película. 76- el beso de los protagonistas. 77- compartir. 78- acariciar a mi perro. 79- ver sonrisas en los que te importan. 80- una medialuna de jamón y queso. 81- compartir un trago con alguien. 82-  perfumarte. 83- ver llover desde la ventana. 84- el ruido de la lluvia mientras dormís. 85- agarrar con las manos una taza de te bien caliente. 86- pasear con tu perro. 87- ir al cine. 88- chismes con amigas. 89- una bolsa de caramelos. 90- decir gracias por el día de hoy por la noche. 91- tachar los pendientes de la agenda. 92- pintar mandalas. 93- aprender algo nuevo. 94- hacer pis cuando no dabas más. 95- llegar a tu casa y poner música. 96- despertarte a la madrugada, mirar el reloj y ver que todavía te queda un rato para seguir durmiendo. 97- un desayuno en la cama. 98- planear algo lindo. 99- cerrar los ojos y conectarte con tu respiración. 100- abrir los ojos hoy.

Y acá están. 100 pequeñas (grandes) cosas que nos dan instantes de felicidad. La felicidad es eso. Momentos. Y todos los días podemos encontrarnos con instantes de plena y máxima felicidad. Es cuestión de estar atentos, conectarnos con eso, y estar ahí mismo. ¿Se les ocurren otros? Me gustaría que me los compartan para así tener cada vez más conciencia plena de lo que es la felicidad, y cómo y dónde encontrarla.

Ojalá les guste!!

P.