Redes sociales: ¿ficción o realidad?

internet

Vivimos en una era de imágenes. El amor lo compartimos a traves de las redes, los afectos los expresamos a traves de una pantalla de celular, y la vida se muestra como perfecta. Instagram, facebook, snapchat. La era de la frivolidad.

Pertenecer hoy es pertenecer a instagram. “Formar parte” hoy es formar parte de las principales redes sociales. Tener éxito es ser popular en las apps más famosas. Y así estamos. Cada vez más solitarios, cada vez más impunes.

La comparación y el “querer ser como” están a la orden del día. Querer ser como la chica que sigo en instagram, querer tener muchos likes, querer tener esa ropa, querer hacer esa salida, querer tener la vida del otro.

¿Qué hay de verdad en lo que se muestra? ¿Qué hay de real en la vida que nos muestran las imágenes? No estoy en contra de las redes sociales, de hecho yo soy bloggera y las uso muchísimo. No estoy en contra de compartir ideas, datos y la vida de uno hasta donde cada uno quiera hacerlo. Incluso, creo que está bueno que existan estos medios de expresión y de inclusión. El problema está, como siempre, en el abuso.

El conflicto aparece cuando la persona que está del otro lado no lo toma como una ficción o como un “como si”. La situación se vuelve angustiante para la persona que compra eso y compara su vida en detrimento a lo que le devuelve la pantalla. Ahí es cuando las redes sociales avasallan y quiebran la autoestima. Estamos en una era donde la valoración personal está referida a cuán popular es uno en instagram. Los likes significan “me aceptan, soy parte”.

Las imágenes que vemos son tan sólo una milésima parte de la vida de alguien. Ese alguien es mucho más que una fotografía. Ese alguien tiene una historia, metas, vínculos, que van más allá que lo que decidió mostrar. Las imágenes que vemos son un recorte de la realidad. No es ficción en el sentido literal de la palabra, si no que es ficción en el sentido de “no es mi vida entera, no te confundas vos que estás del otro lado”.

La valoración de uno mismo tiene que ser propia, autoreferida. No tiene que responder a la mirada del otro, o en comparación a la vida del otro. El otro es simplemente un otro del cual vos conoces lo que el otro quiere que conozcas. Tu vida es tuya, y lo real y esencial está más allá que una simple red social.

P.

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Gracias

gracias

Estoy acostada en el sillón, después de un día entero en el consultorio, y miro para la ventana. El cielo de un color rosa que alucina. Y, de repente, digo ¡WOW! qué inmensidad nos abarca. GRACIAS UNIVERSO. Y me pongo a pensar en todo lo que tenemos para agradecer día a día, y que muchas veces nos pasan de largo por estar absortos en nuestros pensamientos, en nuestros problemas, en nuestra propia vorágine. Me detengo un minuto y enumero:

GRACIAS POR…

el cielo. el atardecer. el amanecer. la tierra. la naturaleza. el viento. la lluvia. el sol. las flores. los árboles. mi cuerpo que escucha, que ve, que siente, que camina. mi casa. mi cama. mi sillón. mi aire acondicionado. mi ventilador. mi heladera. mi comida de todos los días. mi ducha. el agua caliente. mi ropa. mi perro. el perro de mi hermano. mi familia. mis amigos. mi profesión. mi pasatiempo. mi computadora. mi televisor. mi auto. mis proyectos. mis aprendizajes. saber cocinar. la música. respirar. el vino. las series. la compañía. el amor. los encuentros. la vida. el día. mi mamá. mi hermano.

Gracias universo por darme tanto todos los días. Gracias por este día que es una bendición. Gracias por el simple hecho de despertarme cada mañana y volverme a dormir cada noche. Quiere decir que pasó un día más de vida, de gozo, de dicha. GRACIAS GRACIAS GRACIAS.

Expresar gratitud ante la vida es una forma de cambiar nuestra mente y vivir mejor. La vida es una cuestión de actitud, y agradecer cada día significa enfocarse en lo que tenemos, en lo bueno. Siempre hay algo por lo que agradecer, aún cuando en el momento no podemos verlo de esa manera.

Te propongo a vos que me estás leyendo dedicar los primeros minutos de la mañana a agradecer. Lo que se te ocurra, lo que quieras, o a quien quieras. Si no se te ocurre nada, simplemente di: “gracias porque abrí los ojos y tengo un nuevo día por delante”.

También te propongo que siempre antes de irte a dormir agradezcas al menos dos cosas que hayan pasado en tu día. Si crees que fue un día para el olvido, no importa, piensa igual. Algo vas a encontrar.

Que expresar gratitud se constituya en un hábito en tu vida y verás que tu forma de ver las cosas va a cambiar, por ende también tu realidad.

Me despido de este escrito agradeciéndoles a ustedes que me siguen, que me leen, que me comentan. GRACIAS infinitas porque son parte de la existencia de este blog, de este espacio.

P.

 

 

 

“Estar lista”

lovers

Estoy en el consultorio y todavía no llegó mi próxima paciente, de tal modo que agarro mi celular y me pongo a ver Instagram. Resulta que sigo a varios astrólogos y cosas afines, entre ellos a Mía Astral. Su ante última publicación me movilizó: “el amor llega cuando estás lista”. Tiene razón, muchísima razón. El acierto de la frase impacta. Pero… ¿qué es “estar lista”? ¿Qué significa?

La escuchamos a menudo, incluso la decimos en contadas ocasiones. Tal vez se la recordamos, a modo de consejo, a alguna amiga. Pero, ¿tenemos idea qué estamos queriendo decir cuando a nuestra amiga le parafraseamos “che gorda, tranquila, el amor va a llegarte cuando estés lista”.

Estoy pensando en voz alta, y quiero que la pensemos juntas. Vos y yo.

Tal como lo veo yo, estar lista es estar en paz con una misma. En realidad, la palabra exacta es armonía, esto es, “estar en armonía con una misma”. Con esto quiero decir que una debe sentirse cómoda con la propia esencia. Una debe verse y saber reconocer las luces y las sombras y, aún así, quererse, amarse y aceptarse. Porque cada una de nosotras “es entera y completamente perfecta”. Es verse en el espejo y poder decirse “yo a vos te amo, sí a vos”. Es abrazarse en cuerpo y alma. Esto, para mí, es estar en armonía. Y con esta experiencia ya dimos un gran paso para “estar listas”.

Cuando estamos en armonía con una misma y nos aceptamos tal como somos, vivimos en total expansión. Ser en expansión es ser uno con los demás. Es expansión al Universo, al otro, a los otros. Nuestra alma es expansiva. Y cuando esto ocurre nos abrimos a las experiencias, entre ellas a la experiencia de amar. Porque la expansión es un canal de apertura. De repente, nuestro yo más íntimo está abierto a conocer, a vivir, a amar. Y, así, dejamos que el amor entre a nuestra vida. Entonces, ahora podemos decir que dimos un segundo paso a “estar listas”.

Dejamos que el amor entre. Pero, ¿cualquier amor? “muchas veces creí amar, o creí que me amaron y en realidad a la distancia tal vez me doy cuenta que no fue así”. Y acá viene el gran (y último) paso. El amor llega cuando estás lista, porque estando en armonía con una misma que no es más que aceptarse de forma completa con lo bueno y con lo malo, y estando en un estado de total expansión con la vida y los otros… entonces la vibración que generamos es única y hermosa. Y es ahí cuando aparece, de forma repentina, el gran amor. Porque vibra de forma semejante a una. Si estamos bien, si nos amamos, entonces el amor nos llega porque ese otro nos ve tal como somos (perfectas) y nos ama así. En total profundidad

Esto para mí es “estar lista”.

P.

El amor

amour

El amor, un gran enigma. ¿Qué es el amor? ¿Qué significa amar, estar enamorado? ¿Cómo saber que lo que siento es amor? Preguntas que, en sí mismas, no llevan una respuesta. Por el amor se siente en el cuerpo, en el alma, en lo más intrínseco de nuestro ser. Y al mismo tiempo el amor es inherente a la esencia del ser humano. Del amor brota todo, y el amor abarca todo. De ahí que considere que San Valentín encierra más que un amor de pareja. San Valentín debe ser celebrado por todos porque sin amor no hay vida, y eso celebramos este día. “El amor no es algo que inventamos. El amor es lo único que trasciende las dimensiones del tiempo y el espacio. Debe significar algo”. 

El amor le da significado a todas las cosas, y a todas las personas. Nos sentimos uno con el mundo. Hay unicidad. El amor nos hace sentir vivos. Lo respiramos, lo transpiramos. Es una llama que hay que mantener encendida porque es el motor de la vida. Pero empieza por uno. Hay que amarnos para amar. Hay que estar enamorados de uno mismo para poder estar enamorados de otros.

Y eso, tal vez, es lo más difícil. Me atrevo a decir que muy pocas personas se aceptan y se aprueban tal como son. Con su sombras y sus luces. Porque amor es aceptación. Van juntos. Uno es lo otro. Si no aceptamos, no podemos amar. Si nos enojamos con las sombras de uno, con las sombras del otro, entonces entramos en conflicto y no hay amor.

Trabajemos en nuestra aceptación. Y el amor fluye. Y vivimos en estado de amor. Como siempre le digo a mis pacientes: “tenemos en nuestro poder la posibilidad de ver con anteojos rosas, con anteojos negros o anteojos grises. El punto no es ver todo color de rosa ni todo negro, el punto es ver los grises en nuestra vida, en nuestro ser, y en los demás”.

Y ahí está el secreto para saber lo que es el amor, saber si nos sentimos enamorados. Porque simplemente lo sabemos. Simplemente es. Simplemente está ahí.

P.

 

 

 

Jingle Bells

navidad

La navidad para un niño es magia. Es expectativa por la llegada de Papá Noel con la bolsa de regalos. Es buscarlo por el cielo, e imaginarse que allá a lo lejos está ese hombre vestido de rojo y con barba blanca. ¡Es verlo! e ir corriendo a contárselo a mamá, papá, abuelos y todos los presentes.

La navidad para un niño es magia. Porque sueña, porque imagina, porque cree. Un niño en navidad está lleno de ilusiones, lleno de esperanza. Espera con ansias, escondido ya en esa habitación porque a Papá Noel no se lo puede ver, abrir sus regalos. Aquellos que escribió en la carta que le hizo al señor de rojo y barba blanca.

La navidad para un adulto es “una ocasión”. Para muchos, una ocasión de encuentro. Para otros, una ocasión de “tengo que juntarme”. Una obligación, un deber. A veces, es un trastorno: tengo que cocinar, tengo que comprar bebidas, tengo que decorar, tengo que poner la casa, “tengo tengo tengo”. El adulto perdió la inocencia del niño, su ingenuidad, su magia, su alegría rebosante.

Les propongo para esta navidad 2016 vivirla como lo hacen los niños. Con esa magia, con esa espontaneidad, con esa pureza. Vivir la navidad con todos los sueños a flor de piel, con la plena convicción de que esos sueños se cumplirán. Propongo vivir la navidad con alegría, con total presencia en esa ocasión. Vivir la navidad compartiendo con los que queremos. Con risa, con música, con amor. Propongo vivir la navidad jugando. Como siempre lo hace un niño. No perdamos eso. Lo llevamos dentro. Ellos son nuestros grandes maestros porque nos recuerdan quiénes somos y cómo tenemos que ser.

La navidad para un niño es magia. Es luces de colores, es árbol de navidad, es regalos, es baile, es estrellitas, es cielo, es imaginación, es sueño, es VIDA. La navidad para un adulto es “sumarnos a esa magia y vivirla a tope”.

¡Quiero mucho brindis!

P.

 

 

 

 

 

 

Tú creas tu mundo

creacion

¡Hola!

Todos los días de mi vida me despierto y busco conectarme con mi ser más interno, más esencial, más niño. Busco llegar a mi alma, y bucear en ella. Busco vivir a través de ella. Porque es lo que somos, ni más ni menos.

Ocurre que no siempre puedo, no siempre me sale y, en contadas ocasiones, me resigno y abandono. Pasan algunos días y me siento vacía, siento que me falta algo. Algo muy mío que sólo yo puedo conocer, que sólo yo puedo abrazar. Y vuelvo. Vuelvo a intentarlo todos los días, una vez más.

¿Me frustro? Muchísimas veces sí (si no todas). Pero creo, mejor dicho estoy segura, es parte del proceso para lograr la conexión infinita. ¿Quién dijo que iba a ser fácil? En realidad, nadie. Pero uno cree que así debería ser porque “cómo va a ser dificil darle bola al espíritu, cómo Dios (universo, energía, abuelo, o como cada uno quiera llamar a ese GRAN ser) nos la va a complicar”. Eso es lo que afirmamos y nos decimos. GRAN ERROR.

Entonces, se me ocurre compartirles lo que para mi alimenta el alma, libera de toxicidades y nos ayuda a vivir de un modo más “almático”. Esto es, más en paz, más en la fe, más en la calma. En fin, más en la dicha. Porque como me enseñan y me dicen en meditación: “somos conciencia, existencia y dicha”. Nada puede ir mal, o nada puede terminar mal. El universo es abundante, somos abundantes.

Aquí va mi humilde lista. Y digo humilde porque es lo que yo hago  (o como dije antes trato de hacer) todos los días y muchas veces me hace sentir bien, me ayuda, me libera de cargas. Todo lo estoy experimentando, y se los comparto porque me gusta compartir cosas lindas o cosas que pueden sanar (y acá van muchas sonrisas).

  1. DECIR GRACIAS. A veces, está la tendencia a mirar “el vaso medio vacío” o mirar “lo que falta, lo que no se tiene, lo que no hay”. Y ¿que hay con todo lo que poseemos? ¿Te estás sirviendo café con leche? Gracias por el café que estoy tomando. Gracias por la familia. Gracias por mi casa. Gracias por mis perros. Gracias por la cena. Gracias por mis amigos. Gracias por el auto. Gracias. Gracias por lo que sientan tener, por lo que pueden vivir todos los días. Gracias por abrir los ojos hoy. Agradecer trae dicha. Agradecer trae abundancia y riqueza.
  2. IMAGINAR TU DÍA TAL COMO QUIERES QUE SEA. Imaginar es una forma de crear. ¿Y sabían ustedes que nosotros creamos nuestro día? Lo pueden hacer con los más mínimos detalles o en un modo amplio. ¿Querés recibir tal respuesta, tener tal reunión, recibir tal mensaje? Imaginalo. O simplemente se puede decir “que mi día se desarrolle en amor y armonía”. Y no se olviden, una vez más, de agradecer. Dar lar gracias como si eso ya fuera dado.
  3. LO SIENTO, GRACIAS, PERDÓNAME, TE AMO. ¿Escucharon hablar del ho´ponopono? Es un mantra que se basa, también, en la idea de que nosotros somos los responsables de nuestra realidad. Es decir, creamos nuestra realidad. Este mantra ayuda a limpiar emociones y pensamientos negativos, a purificarnos, a sanar. No hace falta creer en algo en particular. Lo único que importa es repetir este mantra (en el orden que quieran) y confiar. Por lo tanto, ya saben. En sus ratos libres, en sus tiempos muertos, pueden repetir este mantra mentalmente y en voz baja una y otra vez.
  4. MEDITAR. Como ya les he hablado en un anterior post, la meditación diaria es súper importante y liberadora. Lo pueden hacer acostados, sentados de cara a su altar, o como más deseen. Conectarse con su respiración, con su cuerpo físico, con su aquí y ahora.
  5. FLORES EN SU HOGAR. No hay un día del año que no tenga flores en mi departamento. Cuando comienzan a marchitarse salgo enseguida a comprar su reemplazo. Dan color, dan vida, dan alegría. Las flores son elevadoras de nuestra energía. No lo leí en ningún lado pero es mi experiencia personal. Llegar a mi casa y ver flores me eleva.
  6. VELAS, SAHUMERIOS. Limpian, purifican, aromatizan, dan calidez, armonizan. Son parte esencial de mis noches, siempre.
  7. MÚSICA. Clave. Compañera de experiencias, anécdotas, momentos de calma. Música que eleve tu espíritu. Que te anime. Que te suba la energía. La que quieras vos, la que eso te genere a vos. Música viva.
  8. SER CUIDADOSO CON LAS PALABRAS. ¡Fundamental amigas! Se lo digo, siempre, a mis pacientes y lo implemento conmigo misma. Ojo con las palabras que usamos para referirnos a una misma, a la vida, a las situaciones, a un otro. Las palabras también crean. Es importante estar atento a esto y, en tal caso, inmediatamente retractarse. Ejemplos: “estoy re pobre” puede reemplazarse por “mi economía ha estado mejor en otro momento”, “mi vida es súper dificil” podría convertirse en “a veces las cosas podrían ser un poco más fáciles”. Lo que digo se manifiesta. Tengamos cuidado.

En fin, estas son algunas de las cosas que suelo practicar a diario. Tal vez me esté olvidando de alguna y, en ese caso, lo agregaré más adelante. Pero básicamente lo que debemos tener siempre presentes es que SOMOS LOS CREADORES DE NUESTRA REALIDAD, CREAMOS NUESTRO DÍA. Comencemos a responsabilizarnos de eso. Comencemos HOY.

P.

La vulnerabilidad del amor

kinopoisk.ru

En la experiencia de amar hay una entrega. Una entrega profunda, intensa, total. Una entrega que, de tan enérgica, nos vuelve frágiles. Vulnerables. Y, como me gusta llamarlo, vulnerables al amor. Al amor que nos puede dar un otro, y de repente, así sin más, quitárnoslo. El desgarro de no ser queridos en reciprocidad. El desgarro de no seguir siendo elegidos. El sentirnos, en cierto modo, quebrados. O vacíos. O sin nada. La vulnerabilidad al amor, como la llamo yo.

Miedo a no tener el control. Miedo a no tener el manejo de la situación. Miedo a no saber qué va a pasar. Miedo a la incertidumbre. Miedo a esta vulnerabilidad. Miedo que, muchas veces, lleva a evitar la experiencia de amar. Tal vez no a un nivel conocido por nosotros. Pero sí a un nivel tácito. ¿Cómo funciona este nivel? A partir de programas que tenemos instalados y próximos a activarse frente a determinadas situaciones que los involucran. Programas construidos a partir de experiencias tempranas, y experiencias posteriores que corroboran las primeras. Programas que tenemos que re programar. O conocer. Y conociéndolos, identificándolos, poder controlarlos. Y, así, “re-chipear” nuestro sistema.

Entonces vemos que elegimos un determinado perfil de chico, nos enganchamos de la persona que no se engancha con nosotras, buscamos excusas para que no nos guste el que nos elige, nos volvemos pretenciosas. Nos boicoteamos. Porque es la manera más fácil de salir “airosas”, sin posibilidad de angustia, ni sufrimiento. Por evitar sufrir, evitamos la más linda experiencia que es la de amar.

Creo que dramatizamos el vínculo de pareja. Lo pensamos en un nivel distinto que otros vínculos. Por ello, el sufrimiento va a ocurrir y va a ser terrible. “En el vínculo de pareja nos pueden lastimar”. “En el vínculo de pareja nos pueden dejar”. “En el vínculo de pareja estamos todo el tiempo jugando con el dolor, el abandono, el rechazo”.¿Y quién dijo que el vínculo de pareja es distinto a otros vínculos? ¿Quién dijo que en un vínculo de amistad no sufrimos, o no estamos expuestos a la posibilidad de sufrir?

Es verdad que compartimos desde un lugar distinto, y nos entregamos en cuerpo y alma. Pero es un vínculo como cualquier otro, donde pueden pasar cosas, pero donde también podemos salir fortalecidos y con aprendizajes nuevos y distintos. Es verdad. Amar es ser vulnerable. Es darle la posibilidad a un otro de lastimarnos. Es sentirnos frágiles pero fuertes al mismo tiempo. Es la máxima felicidad, y tal vez la más dura realidad. Pero vale la pena vivirlo. Si hay que sufrir, que sea por amor.

Creo que, de cualquier lado por donde lo mires, la experiencia de amar es linda, es gratificante, es amplia, es almática, es esencial. Y creo que, mires por donde lo mires, vale la pena amar y ser amado. Entregarse a un otro. Abrirse a un otro. Y dejarse llevar.

No te cierres más. Abrí las alas. Abrazá al otro. Da oportunidades porque vas a estar dándoTE oportunidades. AMEMOS que no hay nada más lindo que eso.

Hoy leí: AMAR ES LIBERTAD. Y es tal cual.

Las relaciones hoy.

Relaciones

La era de lo efímero, de lo rápido, de lo fácil. La pareja no entra dentro de los planes, el compromiso “cuanto más lejos mejor”, y la idea de “seducir, conquistar, cortejar” al otro queda desplazada por “la diversión de un momento”. Una semana estás, la otra semana “si te he visto no me acuerdo”. Donde la perdurabilidad, aburre. Y todo se hace aún más difícil cuando cada vez hay más apps que te ayudan a conocer personas (efímeras) que rápidamente pueden descartarse y reemplazarse.

Vivimos en una era online. El whatsapp reemplazó, casi, hasta el encuentro. Y el encuentro no es más que un: ¿tu casa o la mía? Me pregunto todos los días: ¿donde quedó el que te pasen a buscar, te lleven a un bar? ¿no está mas de moda el charlar, conocerse y divertirse? Durante mucho tiempo intenté comprenderlo, encontrarle una explicación. Hoy ya no busco entender, simplemente me acomodo y trato de fluir. Pero cuesta, bastante.

Hace poco hablaba con un chico sobre toda esta situación, creo yo para escuchar (una vez más) un punto de vista, qué opina, cómo ve todo esto. (Una vez más) tratando de “comprender lo incomprensible”. El tema puntual refería a por qué esta cosa de hoy si, y mañana ya no. Por qué este descarte tan fugaz, tan impulsivo me atrevería a decir. A lo que me responde: “bueno, pero uno da señales”. Estas señales eran “hablar menos, responder raro” (?????). Ambigüedad pura. Las cosas claras amigos. Ya estamos grandes. Porque esto es lo más extraño: la generación de los 30 en adelante huye del compromiso.

¿Creen que el compromiso ata? ¿Creen que amar es sufrir? ¿Creen que no es divertido? Creencias y más creencias, por las dudas me escapo de lo lindo de compartir con un otro. Me escapo de la compañía de alguien que puede iluminar momentos. Todo es tanto más simple. Coherencia. Falta ser coherente con lo que se quiere, ser claro con el otro y dar la libertad de aceptar las reglas del juego o no. De esa manera, todo ganamos.

La era de la diversión. La era del “cero drama”. La era de “no me la compliques”. Y bueno, así estamos todos. Sin saber qué hacer.

P.

Un día más

new day

Buen día chicas

Me gusta pensar el día como un nuevo comienzo, una nueva oportunidad. Al fin y al cabo eso es lo que es. Comenzamos el día, y comenzamos de vuelta. Podemos desarmar aquello que hicimos el día anterior, podemos resolver lo pendiente, podemos cambiar el curso de las cosas, podemos respirar de vuelta, podemos dedicarnos tiempo, podemos hacer eso que nos quedó sin hacer.

Es un día más para vivirlo a pleno. Para gozarlo, celebrarlo, disfrutarlo. Por supuesto, puede estar lleno de obstáculos, de dificultades, de contratiempos. Pero tal vez es un cambio de actitud que necesitamos hacer frente a esas pequeñas cosas. Y tal vez el nuevo día nos desafía a eso. Nos desafía al cambio. Un cambio que se necesita, que conviene, que es para bien.

Cada nuevo día es un aprendizaje. Un aprender algo nuevo. Algo personal, algo del afuera, algo nimio, algo profundo. Aprender a lidiar con situaciones, aprender a conocernos siempre un poco más. Y eso es lo más lindo que tiene el nuevo despertar.

Ahí está. Eso que acaba de escribir sin darme cuenta es lo que encarna el nuevo día: un nuevo despertar. Un despertar y abrir los ojos, un nuevo despertar de conciencia, un nuevo despertar del alma. Hay que aprovecharlo, hay que agradecerlo, hay que vivirlo.

A veces, me voy a acostar cuando llega la noche y pienso. No paro de pensar. Pienso en los problemas, pienso en lo que no pude hacer en el día, pienso en lo que tengo que hacer al día siguiente. Me inundo de pensamientos que me dejan, casi, sin aliento. Y de repente me digo: “Pau mañana es un nuevo día con su desayuno, con su rutina, con sus sorpresas, con su gente, con su todo. Soltá y mañana verás las oportunidades que tengas”. Y ahí mismo, trato de relajarme, pausear los pensamientos y dejarme llevar.

Cuesta verlo de esta manera. Es fácil decirlo, pero difícil sentirlo desde el alma y actuar en consecuencia. Pero si todos pudiéramos realmente captar este gran secreto de la vida, cada día lo veríamos como un regalo, y así arrancaríamos desde que abrimos los ojos. Será cuestión de entrenarnos en esta idea porque, como todo, es un entrenamiento y trabajo constante.

Los dejo con esta reflexión, ojalá les haya gustado!

P.