A H O R A (y nada más)

aqui y ahora

Estoy tomando mate, escuchando música, al aire libre. Rodeada de pasto, árboles, padres, hijos, y barriletes. Tengo de fondo una canción tan maravillosa, tan sabia, y tan intensa, que me abstrae de todo, al mismo tiempo que me hace estar en todo. Estar en este ahora tan maravilloso, tan lindo y en el cual todo está tan bien. Estar conectada con estas sensaciones que brotan de este instante que estoy viviendo, y en el cual estoy tan presente y adentro. Algo tan simple, como tan difícil. Generalmente estamos tan inmersos en nuestros pensamientos, tan absorbidos y dominados por esta mente que tenemos y a la cual nos identificamos una y otra vez. Una mente tan condicionada por nuestro pasado y tan anticipada a nuestro futuro. Si en este momento tan maravilloso que tengo, le doy espacio a la mente, probablemente ésta comience a pensar en los problemas que pueden haber, que pueden venir, que pueden aparecer. La pregunta es: ¿existen ahora? ¿existen en este mismísimo instante? ¿existen en este ahora? La respuesta sería: NO. Entonces, ¿por qué preocuparnos? ¿por qué hacerlo de ante mano? ¿resolvemos? ¿solucionamos? ¿curamos? La respuesta, una vez más, sería? NO. Si lo único, y tan preciado, que tenemos es un AHORA, por qué no vivirlo, por qué no experimentarlo. Menos pensar, y más sentir. Menos pensar, y más experimentar. Eso le digo a mis pacientes, y eso me digo a mi misma todos y cada uno de mis días. Los problemas existen en nuestra mente, y nada más que ahí. Cuando en mi ahora estén los problemas, me ocupo. Pero cuando en mi ahora no lo estén, estate presente en este ahora. En serio, no lo olvides: es lo único que tenemos.

La canción que escuchaba era: Un beso en mi nariz. Y esta es la letra.

P.

 

 

 

 

 

Aquellas pequeñas cosas

happiness

Un desayuno en la cama. Un abrazo. Una flor. Llegar a tu casa, y el recibimiento de tu mascota. Dormir una siesta. El mensaje de esa persona. El sonido de los pájaros. Un atardecer. Un arco iris. Tu película favorita y un chocolate. Risas con amigas. Cocinar para alguien. Un te quiero de tu mamá. Ver fotos y recordar. Una copa de vino. Un cielo con estrellas. Dar el hombro a esa persona que te necesita. Una ducha caliente. Escuchar la voz de alguien que no vemos hace mucho. Leer un libro. La inocencia de un niño. Ayudar. Ponerte el pijama. Un sahumerio. Caminar descalza. Compartir. Las hojas de los árboles caídas en otoño. El sol. Pintar. Un amanecer. Gracias. Perdón. Regar las plantas. Sentir el frío en la punta de la nariz. Una estufa. El viento en la cara. Cantar. Poner el volumen de la música bien alto. Bailar sola en tu casa. Ver la luna.

Nos pasamos la vida buscando aquello que nos de felicidad. Nos pasamos la vida buscando ser felices. Cuando, en realidad, aquellas pequeñas cosas de todos los días son las dadoras de plenitud y alegría. Si tan solo pudiéramos apreciarlas, vivirlas con la atención consciente y plena en ese instante, el disfrute sería el protagonista del día. Vivimos tan a mil, tan con el tiempo justo (al punto que a veces ni nos alcanza para hacer todo lo que tenemos que hacer), tan yendo de un lado al otro, tan automatizados me atrevo a decir… que nos perdemos de tener en cuenta estas mínimas cositas que son en realidad gigantes.

Podemos tener nuestros momentos de felicidad TODOS los días… simplemente tenemos que estar atentos y vibrar con ellos. ¿Qué les parece si empezamos a intentarlo?

Les dejo esta famosa frase, corta pero TAN intensa “Nos pasamos la vida esperando que algo pase, y lo único que pasa es la vida. No entendemos el valor de los momentos hasta que se han convertido en recuerdos”. BOB MARLEY.

Kiss,

P.