Redes sociales: ¿ficción o realidad?

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Vivimos en una era de imágenes. El amor lo compartimos a traves de las redes, los afectos los expresamos a traves de una pantalla de celular, y la vida se muestra como perfecta. Instagram, facebook, snapchat. La era de la frivolidad.

Pertenecer hoy es pertenecer a instagram. “Formar parte” hoy es formar parte de las principales redes sociales. Tener éxito es ser popular en las apps más famosas. Y así estamos. Cada vez más solitarios, cada vez más impunes.

La comparación y el “querer ser como” están a la orden del día. Querer ser como la chica que sigo en instagram, querer tener muchos likes, querer tener esa ropa, querer hacer esa salida, querer tener la vida del otro.

¿Qué hay de verdad en lo que se muestra? ¿Qué hay de real en la vida que nos muestran las imágenes? No estoy en contra de las redes sociales, de hecho yo soy bloggera y las uso muchísimo. No estoy en contra de compartir ideas, datos y la vida de uno hasta donde cada uno quiera hacerlo. Incluso, creo que está bueno que existan estos medios de expresión y de inclusión. El problema está, como siempre, en el abuso.

El conflicto aparece cuando la persona que está del otro lado no lo toma como una ficción o como un “como si”. La situación se vuelve angustiante para la persona que compra eso y compara su vida en detrimento a lo que le devuelve la pantalla. Ahí es cuando las redes sociales avasallan y quiebran la autoestima. Estamos en una era donde la valoración personal está referida a cuán popular es uno en instagram. Los likes significan “me aceptan, soy parte”.

Las imágenes que vemos son tan sólo una milésima parte de la vida de alguien. Ese alguien es mucho más que una fotografía. Ese alguien tiene una historia, metas, vínculos, que van más allá que lo que decidió mostrar. Las imágenes que vemos son un recorte de la realidad. No es ficción en el sentido literal de la palabra, si no que es ficción en el sentido de “no es mi vida entera, no te confundas vos que estás del otro lado”.

La valoración de uno mismo tiene que ser propia, autoreferida. No tiene que responder a la mirada del otro, o en comparación a la vida del otro. El otro es simplemente un otro del cual vos conoces lo que el otro quiere que conozcas. Tu vida es tuya, y lo real y esencial está más allá que una simple red social.

P.

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Gracias

gracias

Estoy acostada en el sillón, después de un día entero en el consultorio, y miro para la ventana. El cielo de un color rosa que alucina. Y, de repente, digo ¡WOW! qué inmensidad nos abarca. GRACIAS UNIVERSO. Y me pongo a pensar en todo lo que tenemos para agradecer día a día, y que muchas veces nos pasan de largo por estar absortos en nuestros pensamientos, en nuestros problemas, en nuestra propia vorágine. Me detengo un minuto y enumero:

GRACIAS POR…

el cielo. el atardecer. el amanecer. la tierra. la naturaleza. el viento. la lluvia. el sol. las flores. los árboles. mi cuerpo que escucha, que ve, que siente, que camina. mi casa. mi cama. mi sillón. mi aire acondicionado. mi ventilador. mi heladera. mi comida de todos los días. mi ducha. el agua caliente. mi ropa. mi perro. el perro de mi hermano. mi familia. mis amigos. mi profesión. mi pasatiempo. mi computadora. mi televisor. mi auto. mis proyectos. mis aprendizajes. saber cocinar. la música. respirar. el vino. las series. la compañía. el amor. los encuentros. la vida. el día. mi mamá. mi hermano.

Gracias universo por darme tanto todos los días. Gracias por este día que es una bendición. Gracias por el simple hecho de despertarme cada mañana y volverme a dormir cada noche. Quiere decir que pasó un día más de vida, de gozo, de dicha. GRACIAS GRACIAS GRACIAS.

Expresar gratitud ante la vida es una forma de cambiar nuestra mente y vivir mejor. La vida es una cuestión de actitud, y agradecer cada día significa enfocarse en lo que tenemos, en lo bueno. Siempre hay algo por lo que agradecer, aún cuando en el momento no podemos verlo de esa manera.

Te propongo a vos que me estás leyendo dedicar los primeros minutos de la mañana a agradecer. Lo que se te ocurra, lo que quieras, o a quien quieras. Si no se te ocurre nada, simplemente di: “gracias porque abrí los ojos y tengo un nuevo día por delante”.

También te propongo que siempre antes de irte a dormir agradezcas al menos dos cosas que hayan pasado en tu día. Si crees que fue un día para el olvido, no importa, piensa igual. Algo vas a encontrar.

Que expresar gratitud se constituya en un hábito en tu vida y verás que tu forma de ver las cosas va a cambiar, por ende también tu realidad.

Me despido de este escrito agradeciéndoles a ustedes que me siguen, que me leen, que me comentan. GRACIAS infinitas porque son parte de la existencia de este blog, de este espacio.

P.

 

 

 

“Estar lista”

lovers

Estoy en el consultorio y todavía no llegó mi próxima paciente, de tal modo que agarro mi celular y me pongo a ver Instagram. Resulta que sigo a varios astrólogos y cosas afines, entre ellos a Mía Astral. Su ante última publicación me movilizó: “el amor llega cuando estás lista”. Tiene razón, muchísima razón. El acierto de la frase impacta. Pero… ¿qué es “estar lista”? ¿Qué significa?

La escuchamos a menudo, incluso la decimos en contadas ocasiones. Tal vez se la recordamos, a modo de consejo, a alguna amiga. Pero, ¿tenemos idea qué estamos queriendo decir cuando a nuestra amiga le parafraseamos “che gorda, tranquila, el amor va a llegarte cuando estés lista”.

Estoy pensando en voz alta, y quiero que la pensemos juntas. Vos y yo.

Tal como lo veo yo, estar lista es estar en paz con una misma. En realidad, la palabra exacta es armonía, esto es, “estar en armonía con una misma”. Con esto quiero decir que una debe sentirse cómoda con la propia esencia. Una debe verse y saber reconocer las luces y las sombras y, aún así, quererse, amarse y aceptarse. Porque cada una de nosotras “es entera y completamente perfecta”. Es verse en el espejo y poder decirse “yo a vos te amo, sí a vos”. Es abrazarse en cuerpo y alma. Esto, para mí, es estar en armonía. Y con esta experiencia ya dimos un gran paso para “estar listas”.

Cuando estamos en armonía con una misma y nos aceptamos tal como somos, vivimos en total expansión. Ser en expansión es ser uno con los demás. Es expansión al Universo, al otro, a los otros. Nuestra alma es expansiva. Y cuando esto ocurre nos abrimos a las experiencias, entre ellas a la experiencia de amar. Porque la expansión es un canal de apertura. De repente, nuestro yo más íntimo está abierto a conocer, a vivir, a amar. Y, así, dejamos que el amor entre a nuestra vida. Entonces, ahora podemos decir que dimos un segundo paso a “estar listas”.

Dejamos que el amor entre. Pero, ¿cualquier amor? “muchas veces creí amar, o creí que me amaron y en realidad a la distancia tal vez me doy cuenta que no fue así”. Y acá viene el gran (y último) paso. El amor llega cuando estás lista, porque estando en armonía con una misma que no es más que aceptarse de forma completa con lo bueno y con lo malo, y estando en un estado de total expansión con la vida y los otros… entonces la vibración que generamos es única y hermosa. Y es ahí cuando aparece, de forma repentina, el gran amor. Porque vibra de forma semejante a una. Si estamos bien, si nos amamos, entonces el amor nos llega porque ese otro nos ve tal como somos (perfectas) y nos ama así. En total profundidad

Esto para mí es “estar lista”.

P.

El amor

amour

El amor, un gran enigma. ¿Qué es el amor? ¿Qué significa amar, estar enamorado? ¿Cómo saber que lo que siento es amor? Preguntas que, en sí mismas, no llevan una respuesta. Por el amor se siente en el cuerpo, en el alma, en lo más intrínseco de nuestro ser. Y al mismo tiempo el amor es inherente a la esencia del ser humano. Del amor brota todo, y el amor abarca todo. De ahí que considere que San Valentín encierra más que un amor de pareja. San Valentín debe ser celebrado por todos porque sin amor no hay vida, y eso celebramos este día. “El amor no es algo que inventamos. El amor es lo único que trasciende las dimensiones del tiempo y el espacio. Debe significar algo”. 

El amor le da significado a todas las cosas, y a todas las personas. Nos sentimos uno con el mundo. Hay unicidad. El amor nos hace sentir vivos. Lo respiramos, lo transpiramos. Es una llama que hay que mantener encendida porque es el motor de la vida. Pero empieza por uno. Hay que amarnos para amar. Hay que estar enamorados de uno mismo para poder estar enamorados de otros.

Y eso, tal vez, es lo más difícil. Me atrevo a decir que muy pocas personas se aceptan y se aprueban tal como son. Con su sombras y sus luces. Porque amor es aceptación. Van juntos. Uno es lo otro. Si no aceptamos, no podemos amar. Si nos enojamos con las sombras de uno, con las sombras del otro, entonces entramos en conflicto y no hay amor.

Trabajemos en nuestra aceptación. Y el amor fluye. Y vivimos en estado de amor. Como siempre le digo a mis pacientes: “tenemos en nuestro poder la posibilidad de ver con anteojos rosas, con anteojos negros o anteojos grises. El punto no es ver todo color de rosa ni todo negro, el punto es ver los grises en nuestra vida, en nuestro ser, y en los demás”.

Y ahí está el secreto para saber lo que es el amor, saber si nos sentimos enamorados. Porque simplemente lo sabemos. Simplemente es. Simplemente está ahí.

P.

 

 

 

The Walking Dead: un análisis psicológico

Estoy completamente abstraída en el mundo de The Walking Dead como nunca imaginé que me pasaría. Siempre estuve bastante reacia y resistente a la idea de ver una serie de zombies al mismo tiempo que mi mamá me decía “Pau la serie tiene a los zombies dando vueltas pero va más allá de eso la historia”. Y ¡cuánta razón tenía! No va más allá, va súper más allá. Trasciende esa temática ampliamente y, si logramos verla con perspectiva, deja un mensaje fabuloso y profundo.

La humanidad (en realidad, humanidad es tan sólo una palabra que trata de definir algo y en sí misma no es nada. No es más que multitud de personas, o más bien multitud de personalidades). Esa masa de personas que viven, que luchan, que trascienden. Y la serie nos muestra eso. Nos muestra la lucha de los sobrevivientes por seguir respirando, la lucha por conseguir comida, refugio, seguridad. En paralelo, se ven reflejadas las miserias humanas y las fragilidades de las personas en momentos límites. Vemos cómo las personas van transformándose a medida que pasan los días y siguen en pie. Entendemos como su debilidad se convierte en fortaleza, y también nos encontramos con el egoísmo y la individualidad (tan característico, a veces, en muchas personas… o, si se quiere, en la humanidad). La lucha por sobrevivir. Aparece la compasión, la bondad, la ayuda y el compartir. Pero también aparece su contraparte: el aislamiento, la mentira.

Asimismo, The Walking Dead refleja la importancia del aquí y ahora, que muchas veces lo leemos, lo escuchamos, lo pensamos pero nos cuesta aplicarlo. Porque, total: “siempre hay tiempo, tengo tiempo, mejor mañana, pero dentro de un mes mirá si…” etcétera, etcétera y más etcétera. Y nos olvidamos de vivir hoy, de que estamos vivos hoy. Los protagonistas de la serie no saben si mañana van a despertarse, la muerte los acompaña como una sombra. Entonces es cuando aprenden que fluir es la mejor opción y que sentir va de la mano. Interesante, ¿no?

¿Alguna vez se preguntaron qué harían hoy si supieran que el mañana no va a estar? ¿Alguna vez se preguntaron si preocuparse por dentro de tres días vale la pena? ¿Hay que vivir al límite para aprenderlo? ¿Tiene que pasar algo malo para darse cuenta cómo hay que vivir? ¿Alguna vez se preguntaron cómo vivirían si pasara lo que la serie muestra? ¿Cómo serían, qué harían, si podrían?

Todas estas preguntas aparecen planteadas de trasfondo. Veamos un poco más de lo que vemos. Escuchemos un poco más de lo que escuchamos. Veamos con otra perspectiva y la serie nos va a sorprender.

¡Aplausos!

P.

 

 

 

 

V E R A N O

verano

El verano tiene ese “no se qué”. La gente se ve más alegre, con ganas de encuentros, de compartir. Las terrazas se llenan de amigos, de parejas, de conocidos, de citas. La ronda de cerveza es un aliado de los atardeceres. Estamos más sueltos, más relajados, más serenos. El sol nos sienta bien. El olor a mar nos energiza y llena de buenas vibras.

“Ir a tomar helado” es la excusa más fácil para salir a la calle. La pileta se hace nuestro mejor amigo. Y ni siquiera el trabajo nos pesa tanto.

Ver el cielo azul, escuchar a los pájaros cantar, los árboles más verdes que nunca y flores por todos lados. Eso es lindo. Pequeñas cosas que nos sacan una sonrisa. Los días son más largos, la noche tarda en llegar y el sol está ansioso por salir. Sentimos que tenemos más tiempo para hacer cosas, que nada nos corre tanto. Ver a la gente contenta ya nos pone contento a uno.

El verano tiene ese “no se qué”. El verano es una danza del alma. El verano tiene brillo propio. Hasta la ropa de verano es genial. Es cómoda, es casual, simple, es colorida, es vibrante.

Pareciera que en verano no hay problemas. Sólo risas y más risas. En realidad, es un modo de vida, o un estado mental. Estado que deberíamos sostener a lo largo de todo el año. Porque el verano es la vida. La vida es eso. Es disfrutar de cosas pequeñas, es disfrutar de la naturaleza, es disfrutar del otro. Es puro disfrute.

El verano tiene ese “no se qué”…

P.

 

 

 

SOMOS

universo

A veces nos falta creer en uno mismo. Tenemos sueños, metas y proyectos pero a medio andar. Nos cuesta dar ese último paso de la concreción, de la realización. Sabemos que todo empieza en una “idea” y luego comenzamos a planearla. Le damos una forma. Pero ahí nos quedamos. Creemos que no nos va a ir bien, que no va a gustar. Comienzan los pensamientos “derrotistas” del tipo “me da miedo que pase tal cosa, me da miedo que no salga como quiero, me da miedo que si sale como sigo” y muchos etc.

A veces nos falta creer en uno mismo. Y nos sentimos menos que cualquier otra persona. No nos damos valor. Nos ninguneamos mentalmente. Y entonces nos hacemos pequeños ante los demás. Y nuestra actitud acompaña. Atendemos los detalles de desatención. Filtramos los detalles de interés. Simplemente no nos vemos.

A veces nos falta creer en uno mismo. Porque tenemos virtudes, porque tenemos cosas buenas, porque “somos”. Y con esa tan simple palabra estamos diciendo mucho. Somos muchas cosas, y en eso tenemos que creer. Somos cómo me veo, cómo me siento, cómo me pienso y cómo me trato. Somos una actitud, y esta actitud transmitimos. Claro que tenemos defectos, claro que cometemos errores. Pero lo que sana eso no es la comparación con un otro, sino el bucear en las más profundas profundidades del alma. Ahí reside la verdad, la sanación, la bendición y la calma.

Ninguna persona es más que otra persona, y ningún sueño es válido para renunciar. Podemos conseguir todo lo que nos propongamos porque somos abundantes en esencia. Podemos atraer todo, podemos ser todo. Vos sos igual a mi, y yo soy igual a aquel. Somos personas. Somos seres. Somos únicos en el universo. Somos iguales y distintos. Somos todo y nada. Entonces te digo:

“Querete, amate, creetela. Sos todo lo que quieras ser. Sos hermoso así como sos. Sos abundancia. Sos gracia encarnada. Sos plenitud. Sos existencia. Sos todo lo que está bien. Sos emoción. Podes tener el mundo que quieras. Todo está a tu alcance. Lanzate. Arriesgate. Animate. No se pierde nada con intentar. Todo está ahí. El mundo está hecho para los valientes. El mundo está hecho para los que arriesgan y viven. Eso. Sobre todo, viven”.

Y cuando digo viven digo que realmente están viviendo. No están sobreviviendo. Vivir es agarrar las experiencias. Probar, arrojarse al vacío. Y si te gusta alguien, decírselo. Y si te enojaste con alguien, decírselo. Y si pensas en hacer algo, hacerlo. Cuanto más lo pensás, más se complica todo. Más obstáculos aparecen. Vivamos que no hay nada más lindo que eso. Nada podríamos perder.

Y qué lindo llegar cansados al final del día de todo lo que hicimos. Y qué lindo poder decir “no me arrepiento de nada porque hice todo lo que sentí hacer”.

P.

Tú creas tu mundo

creacion

¡Hola!

Todos los días de mi vida me despierto y busco conectarme con mi ser más interno, más esencial, más niño. Busco llegar a mi alma, y bucear en ella. Busco vivir a través de ella. Porque es lo que somos, ni más ni menos.

Ocurre que no siempre puedo, no siempre me sale y, en contadas ocasiones, me resigno y abandono. Pasan algunos días y me siento vacía, siento que me falta algo. Algo muy mío que sólo yo puedo conocer, que sólo yo puedo abrazar. Y vuelvo. Vuelvo a intentarlo todos los días, una vez más.

¿Me frustro? Muchísimas veces sí (si no todas). Pero creo, mejor dicho estoy segura, es parte del proceso para lograr la conexión infinita. ¿Quién dijo que iba a ser fácil? En realidad, nadie. Pero uno cree que así debería ser porque “cómo va a ser dificil darle bola al espíritu, cómo Dios (universo, energía, abuelo, o como cada uno quiera llamar a ese GRAN ser) nos la va a complicar”. Eso es lo que afirmamos y nos decimos. GRAN ERROR.

Entonces, se me ocurre compartirles lo que para mi alimenta el alma, libera de toxicidades y nos ayuda a vivir de un modo más “almático”. Esto es, más en paz, más en la fe, más en la calma. En fin, más en la dicha. Porque como me enseñan y me dicen en meditación: “somos conciencia, existencia y dicha”. Nada puede ir mal, o nada puede terminar mal. El universo es abundante, somos abundantes.

Aquí va mi humilde lista. Y digo humilde porque es lo que yo hago  (o como dije antes trato de hacer) todos los días y muchas veces me hace sentir bien, me ayuda, me libera de cargas. Todo lo estoy experimentando, y se los comparto porque me gusta compartir cosas lindas o cosas que pueden sanar (y acá van muchas sonrisas).

  1. DECIR GRACIAS. A veces, está la tendencia a mirar “el vaso medio vacío” o mirar “lo que falta, lo que no se tiene, lo que no hay”. Y ¿que hay con todo lo que poseemos? ¿Te estás sirviendo café con leche? Gracias por el café que estoy tomando. Gracias por la familia. Gracias por mi casa. Gracias por mis perros. Gracias por la cena. Gracias por mis amigos. Gracias por el auto. Gracias. Gracias por lo que sientan tener, por lo que pueden vivir todos los días. Gracias por abrir los ojos hoy. Agradecer trae dicha. Agradecer trae abundancia y riqueza.
  2. IMAGINAR TU DÍA TAL COMO QUIERES QUE SEA. Imaginar es una forma de crear. ¿Y sabían ustedes que nosotros creamos nuestro día? Lo pueden hacer con los más mínimos detalles o en un modo amplio. ¿Querés recibir tal respuesta, tener tal reunión, recibir tal mensaje? Imaginalo. O simplemente se puede decir “que mi día se desarrolle en amor y armonía”. Y no se olviden, una vez más, de agradecer. Dar lar gracias como si eso ya fuera dado.
  3. LO SIENTO, GRACIAS, PERDÓNAME, TE AMO. ¿Escucharon hablar del ho´ponopono? Es un mantra que se basa, también, en la idea de que nosotros somos los responsables de nuestra realidad. Es decir, creamos nuestra realidad. Este mantra ayuda a limpiar emociones y pensamientos negativos, a purificarnos, a sanar. No hace falta creer en algo en particular. Lo único que importa es repetir este mantra (en el orden que quieran) y confiar. Por lo tanto, ya saben. En sus ratos libres, en sus tiempos muertos, pueden repetir este mantra mentalmente y en voz baja una y otra vez.
  4. MEDITAR. Como ya les he hablado en un anterior post, la meditación diaria es súper importante y liberadora. Lo pueden hacer acostados, sentados de cara a su altar, o como más deseen. Conectarse con su respiración, con su cuerpo físico, con su aquí y ahora.
  5. FLORES EN SU HOGAR. No hay un día del año que no tenga flores en mi departamento. Cuando comienzan a marchitarse salgo enseguida a comprar su reemplazo. Dan color, dan vida, dan alegría. Las flores son elevadoras de nuestra energía. No lo leí en ningún lado pero es mi experiencia personal. Llegar a mi casa y ver flores me eleva.
  6. VELAS, SAHUMERIOS. Limpian, purifican, aromatizan, dan calidez, armonizan. Son parte esencial de mis noches, siempre.
  7. MÚSICA. Clave. Compañera de experiencias, anécdotas, momentos de calma. Música que eleve tu espíritu. Que te anime. Que te suba la energía. La que quieras vos, la que eso te genere a vos. Música viva.
  8. SER CUIDADOSO CON LAS PALABRAS. ¡Fundamental amigas! Se lo digo, siempre, a mis pacientes y lo implemento conmigo misma. Ojo con las palabras que usamos para referirnos a una misma, a la vida, a las situaciones, a un otro. Las palabras también crean. Es importante estar atento a esto y, en tal caso, inmediatamente retractarse. Ejemplos: “estoy re pobre” puede reemplazarse por “mi economía ha estado mejor en otro momento”, “mi vida es súper dificil” podría convertirse en “a veces las cosas podrían ser un poco más fáciles”. Lo que digo se manifiesta. Tengamos cuidado.

En fin, estas son algunas de las cosas que suelo practicar a diario. Tal vez me esté olvidando de alguna y, en ese caso, lo agregaré más adelante. Pero básicamente lo que debemos tener siempre presentes es que SOMOS LOS CREADORES DE NUESTRA REALIDAD, CREAMOS NUESTRO DÍA. Comencemos a responsabilizarnos de eso. Comencemos HOY.

P.

La vulnerabilidad del amor

kinopoisk.ru

En la experiencia de amar hay una entrega. Una entrega profunda, intensa, total. Una entrega que, de tan enérgica, nos vuelve frágiles. Vulnerables. Y, como me gusta llamarlo, vulnerables al amor. Al amor que nos puede dar un otro, y de repente, así sin más, quitárnoslo. El desgarro de no ser queridos en reciprocidad. El desgarro de no seguir siendo elegidos. El sentirnos, en cierto modo, quebrados. O vacíos. O sin nada. La vulnerabilidad al amor, como la llamo yo.

Miedo a no tener el control. Miedo a no tener el manejo de la situación. Miedo a no saber qué va a pasar. Miedo a la incertidumbre. Miedo a esta vulnerabilidad. Miedo que, muchas veces, lleva a evitar la experiencia de amar. Tal vez no a un nivel conocido por nosotros. Pero sí a un nivel tácito. ¿Cómo funciona este nivel? A partir de programas que tenemos instalados y próximos a activarse frente a determinadas situaciones que los involucran. Programas construidos a partir de experiencias tempranas, y experiencias posteriores que corroboran las primeras. Programas que tenemos que re programar. O conocer. Y conociéndolos, identificándolos, poder controlarlos. Y, así, “re-chipear” nuestro sistema.

Entonces vemos que elegimos un determinado perfil de chico, nos enganchamos de la persona que no se engancha con nosotras, buscamos excusas para que no nos guste el que nos elige, nos volvemos pretenciosas. Nos boicoteamos. Porque es la manera más fácil de salir “airosas”, sin posibilidad de angustia, ni sufrimiento. Por evitar sufrir, evitamos la más linda experiencia que es la de amar.

Creo que dramatizamos el vínculo de pareja. Lo pensamos en un nivel distinto que otros vínculos. Por ello, el sufrimiento va a ocurrir y va a ser terrible. “En el vínculo de pareja nos pueden lastimar”. “En el vínculo de pareja nos pueden dejar”. “En el vínculo de pareja estamos todo el tiempo jugando con el dolor, el abandono, el rechazo”.¿Y quién dijo que el vínculo de pareja es distinto a otros vínculos? ¿Quién dijo que en un vínculo de amistad no sufrimos, o no estamos expuestos a la posibilidad de sufrir?

Es verdad que compartimos desde un lugar distinto, y nos entregamos en cuerpo y alma. Pero es un vínculo como cualquier otro, donde pueden pasar cosas, pero donde también podemos salir fortalecidos y con aprendizajes nuevos y distintos. Es verdad. Amar es ser vulnerable. Es darle la posibilidad a un otro de lastimarnos. Es sentirnos frágiles pero fuertes al mismo tiempo. Es la máxima felicidad, y tal vez la más dura realidad. Pero vale la pena vivirlo. Si hay que sufrir, que sea por amor.

Creo que, de cualquier lado por donde lo mires, la experiencia de amar es linda, es gratificante, es amplia, es almática, es esencial. Y creo que, mires por donde lo mires, vale la pena amar y ser amado. Entregarse a un otro. Abrirse a un otro. Y dejarse llevar.

No te cierres más. Abrí las alas. Abrazá al otro. Da oportunidades porque vas a estar dándoTE oportunidades. AMEMOS que no hay nada más lindo que eso.

Hoy leí: AMAR ES LIBERTAD. Y es tal cual.

Mujeres que inspiran. Love Frida

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Buen día universo. Buen día mujeres. Hoy amanecí con ganas de dedicar mi post a una de las mujeres que más admiro por su fuerza y su lucha constante. Frida Kahlo, revolucionaria, artista, inspiracional. Su obra refleja su vida misma, no obstante, sus pinturas alcanzaron la fama y el reconocimiento después de su muerte. Recuerdo la primera vez, años atrás, que leí una frase de ella y me pareció tan bella que fue ahí cuando empecé a sumergirme en su historia. Aquella frase fue: “Pies para que los quiero, si tengo alas para volar”. Cuando leo palabras de Frida, cartas que escribió a lo largo de su vida, ideas que transmitía, me parecen tan profundas, tan reales y tan humanas por sobre todo que inmediatamente empiezo a reflexionar sobre los vínculos, sobre la sociedad, sobre mi propia  vida y experiencias. La considero una mujer que marcó un hito en la historia, y por ello quiero usar este espacio para desde mi humilde lugar homenajearla.

¿Por qué hablo de Frida y hablo de una mujer que inspira? Hubo dos situaciones de gran dolor que tuvo que atravesar. La primera fue el padecimiento de una enfermedad infantil y un posterior accidente en su juventud que la dejó postrada mucho tiempo y le llevó 32 operaciones quirúrgicas. La segunda, y no menos importante, es la imposibilidad de quedar embarazada. Algo que le generó mucho dolor y le costó aceptar. Tal vez, su historia y sus experiencias fueron justamente las que le dieron la fuerza y la tenacidad para levantarse aún más y siempre intentar seguir adelante. Tal vez, ello fue la que la hizo ser la Frida que todos conocemos.

Pintora y poetisa mexicana. Casada con Diego Rivera, relación basada en amor, infidelidades, creatividad y arte, divorcio y nuevas nupcias. Ninguna pareja estuvo más unida en la creación como ellos. “Amo a Diego más que a mi propia piel”, escribió Frida en su diario. Y ese amor que ella le consagra, ese amor sobrehumano y enloquecedor, lo inspira a él para su arte. “Frida está en él, y él en Frida”.  En su diario, Frida escribe:

“Diego-principio. Diego-constructor. Diego-mi niño. Diego-mi novio. Diego-pintor. Diego-mi amante. Diego-mi esposo. Diego-mi amigo. Diego-mi madre. Diego-mi padre. Diego-mi hijo. Diego-yo. Diego-universo.”

Una mujer de vida sufrida. La manera en la que ella intentaba canalizar y sublimar  sus conflictos internos fue a través del arte. Su obra se destaca por más de 200 autorretratos que expresan su vida, su sufrimiento y su dificultad por sobrevivir. Ella alguna vez dijo: “Yo no pinto sueños, pinto mi propia vida”. Su arte refleja la soledad que ella padecía, su filosofía del mundo, su relación con la naturaleza, su vínculo con Diego Rivera, cómo se sentía con su cuerpo, su incapacidad de tener hijos. Su vida misma, sus sentimientos más intrínsecos, su costado más vulnerable.

Cada persona elige como resolver sus problemas, sus sueños frustrados, sus vínculos, de diversas maneras. Terapia, cocinar, escribir, correr, te con amigas. Frida Kahlo pintó, y en esos cuadros proyecta todo su mundo interno e intenta elaborarlo. Mujer de unas fuerzas impresionantes, mujer con agallas si las hay. Gran revolucionaria de la vida. En una época de la historia donde se veía a la mujer como supeditada al hombre, ella representó un tipo de mujer totalmente diferente: autosuficiente, fuerte, independiente, dueña de sí misma. Ella fue una de las máximas influyentes en la creación de una nueva identidad femenina que se alejaba cada vez más de la mujer vista desde el mundo masculino. Por eso hoy es reconocida como un símbolo para todas las mujeres contemporáneas.

Por su vida, por su obra, por su personalidad, por su fuerza, por su impulso, por su tenacidad, por su capacidad de amar, por su influencia, por su inspiración. Por esto y más me considero una fiel admiradora de Frida Kahlo. Aquí les dejo algunas de las frases que me guardo para la vida.