Gracias

gracias

Estoy acostada en el sillón, después de un día entero en el consultorio, y miro para la ventana. El cielo de un color rosa que alucina. Y, de repente, digo ¡WOW! qué inmensidad nos abarca. GRACIAS UNIVERSO. Y me pongo a pensar en todo lo que tenemos para agradecer día a día, y que muchas veces nos pasan de largo por estar absortos en nuestros pensamientos, en nuestros problemas, en nuestra propia vorágine. Me detengo un minuto y enumero:

GRACIAS POR…

el cielo. el atardecer. el amanecer. la tierra. la naturaleza. el viento. la lluvia. el sol. las flores. los árboles. mi cuerpo que escucha, que ve, que siente, que camina. mi casa. mi cama. mi sillón. mi aire acondicionado. mi ventilador. mi heladera. mi comida de todos los días. mi ducha. el agua caliente. mi ropa. mi perro. el perro de mi hermano. mi familia. mis amigos. mi profesión. mi pasatiempo. mi computadora. mi televisor. mi auto. mis proyectos. mis aprendizajes. saber cocinar. la música. respirar. el vino. las series. la compañía. el amor. los encuentros. la vida. el día. mi mamá. mi hermano.

Gracias universo por darme tanto todos los días. Gracias por este día que es una bendición. Gracias por el simple hecho de despertarme cada mañana y volverme a dormir cada noche. Quiere decir que pasó un día más de vida, de gozo, de dicha. GRACIAS GRACIAS GRACIAS.

Expresar gratitud ante la vida es una forma de cambiar nuestra mente y vivir mejor. La vida es una cuestión de actitud, y agradecer cada día significa enfocarse en lo que tenemos, en lo bueno. Siempre hay algo por lo que agradecer, aún cuando en el momento no podemos verlo de esa manera.

Te propongo a vos que me estás leyendo dedicar los primeros minutos de la mañana a agradecer. Lo que se te ocurra, lo que quieras, o a quien quieras. Si no se te ocurre nada, simplemente di: “gracias porque abrí los ojos y tengo un nuevo día por delante”.

También te propongo que siempre antes de irte a dormir agradezcas al menos dos cosas que hayan pasado en tu día. Si crees que fue un día para el olvido, no importa, piensa igual. Algo vas a encontrar.

Que expresar gratitud se constituya en un hábito en tu vida y verás que tu forma de ver las cosas va a cambiar, por ende también tu realidad.

Me despido de este escrito agradeciéndoles a ustedes que me siguen, que me leen, que me comentan. GRACIAS infinitas porque son parte de la existencia de este blog, de este espacio.

P.

 

 

 

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Direccionar la energía

merecer

Energía. La vida es energía. El universo también lo es. Y todo lo que vemos y tocamos son manifestaciones de esa energía. Vos, yo, cada uno de nosotros, somos parte de esa energía.

Desde este punto, la vida es transformación, y es uno quien elige en qué queremos transformar nuestra experiencia. Por eso, se vuelve importante saber direccionar nuestra energía para crear la vida que uno quiere tener. Mientras no sepamos exactamente hacia dónde estamos yendo, cuál es nuestra gran meta, qué deseamos o qué necesitamos, experimentaremos confusión, dudas, debilidad. Cada paso nuevo se verá obstaculizado. Sentiremos que las cosas nos cuestan, que no salen como nos gustaría, y no entendemos porqué.

Ocurre que, durante todo ese rato, nuestra energía está fluyendo de una cosa a la otra, algo así como “vagando de aquí para allá”, sin nada concreto a lo que aferrarse. Hoy ponemos la atención acá, y mañana ponemos la atención allá. Y así pasan los días. Estamos “en el limbo”.

A la energía hay que darle una forma. Y, para eso, lo primero que debemos tener es una idea clara de qué queremos para nuestra vida. Lo que sea. Y visualizarlo de la forma más detallada posible. Y amarlo con cada una de nuestras partículas. Y abrazarlo con el alma entera. Y sentirnos merecedoras de eso. Entonces sí, la energía la estamos direccionando correctamente. Tiene un foco, y hacia allí va.

Entonces, de repente, vemos que las cosas comienzan a darse. No hay obstáculos. Las oportunidades aparecen. Sólo existen soluciones. Los caminos se abrieron. Porque el universo entero conspira a tu favor.

No olvidar:

  • visualizar con fuerza,
  • amar con fuerza,
  • saber con fuerza cuánto te lo mereces,
  • creer con fuerza.

Recuerda siempre: cuando sabemos lo que queremos y hacia donde queremos ir, la magia se hace en nuestra vida. Todo el universo es nuestro, está dentro de cada uno de nosotros.

P.

SOMOS

universo

A veces nos falta creer en uno mismo. Tenemos sueños, metas y proyectos pero a medio andar. Nos cuesta dar ese último paso de la concreción, de la realización. Sabemos que todo empieza en una “idea” y luego comenzamos a planearla. Le damos una forma. Pero ahí nos quedamos. Creemos que no nos va a ir bien, que no va a gustar. Comienzan los pensamientos “derrotistas” del tipo “me da miedo que pase tal cosa, me da miedo que no salga como quiero, me da miedo que si sale como sigo” y muchos etc.

A veces nos falta creer en uno mismo. Y nos sentimos menos que cualquier otra persona. No nos damos valor. Nos ninguneamos mentalmente. Y entonces nos hacemos pequeños ante los demás. Y nuestra actitud acompaña. Atendemos los detalles de desatención. Filtramos los detalles de interés. Simplemente no nos vemos.

A veces nos falta creer en uno mismo. Porque tenemos virtudes, porque tenemos cosas buenas, porque “somos”. Y con esa tan simple palabra estamos diciendo mucho. Somos muchas cosas, y en eso tenemos que creer. Somos cómo me veo, cómo me siento, cómo me pienso y cómo me trato. Somos una actitud, y esta actitud transmitimos. Claro que tenemos defectos, claro que cometemos errores. Pero lo que sana eso no es la comparación con un otro, sino el bucear en las más profundas profundidades del alma. Ahí reside la verdad, la sanación, la bendición y la calma.

Ninguna persona es más que otra persona, y ningún sueño es válido para renunciar. Podemos conseguir todo lo que nos propongamos porque somos abundantes en esencia. Podemos atraer todo, podemos ser todo. Vos sos igual a mi, y yo soy igual a aquel. Somos personas. Somos seres. Somos únicos en el universo. Somos iguales y distintos. Somos todo y nada. Entonces te digo:

“Querete, amate, creetela. Sos todo lo que quieras ser. Sos hermoso así como sos. Sos abundancia. Sos gracia encarnada. Sos plenitud. Sos existencia. Sos todo lo que está bien. Sos emoción. Podes tener el mundo que quieras. Todo está a tu alcance. Lanzate. Arriesgate. Animate. No se pierde nada con intentar. Todo está ahí. El mundo está hecho para los valientes. El mundo está hecho para los que arriesgan y viven. Eso. Sobre todo, viven”.

Y cuando digo viven digo que realmente están viviendo. No están sobreviviendo. Vivir es agarrar las experiencias. Probar, arrojarse al vacío. Y si te gusta alguien, decírselo. Y si te enojaste con alguien, decírselo. Y si pensas en hacer algo, hacerlo. Cuanto más lo pensás, más se complica todo. Más obstáculos aparecen. Vivamos que no hay nada más lindo que eso. Nada podríamos perder.

Y qué lindo llegar cansados al final del día de todo lo que hicimos. Y qué lindo poder decir “no me arrepiento de nada porque hice todo lo que sentí hacer”.

P.

Tú creas tu mundo

creacion

¡Hola!

Todos los días de mi vida me despierto y busco conectarme con mi ser más interno, más esencial, más niño. Busco llegar a mi alma, y bucear en ella. Busco vivir a través de ella. Porque es lo que somos, ni más ni menos.

Ocurre que no siempre puedo, no siempre me sale y, en contadas ocasiones, me resigno y abandono. Pasan algunos días y me siento vacía, siento que me falta algo. Algo muy mío que sólo yo puedo conocer, que sólo yo puedo abrazar. Y vuelvo. Vuelvo a intentarlo todos los días, una vez más.

¿Me frustro? Muchísimas veces sí (si no todas). Pero creo, mejor dicho estoy segura, es parte del proceso para lograr la conexión infinita. ¿Quién dijo que iba a ser fácil? En realidad, nadie. Pero uno cree que así debería ser porque “cómo va a ser dificil darle bola al espíritu, cómo Dios (universo, energía, abuelo, o como cada uno quiera llamar a ese GRAN ser) nos la va a complicar”. Eso es lo que afirmamos y nos decimos. GRAN ERROR.

Entonces, se me ocurre compartirles lo que para mi alimenta el alma, libera de toxicidades y nos ayuda a vivir de un modo más “almático”. Esto es, más en paz, más en la fe, más en la calma. En fin, más en la dicha. Porque como me enseñan y me dicen en meditación: “somos conciencia, existencia y dicha”. Nada puede ir mal, o nada puede terminar mal. El universo es abundante, somos abundantes.

Aquí va mi humilde lista. Y digo humilde porque es lo que yo hago  (o como dije antes trato de hacer) todos los días y muchas veces me hace sentir bien, me ayuda, me libera de cargas. Todo lo estoy experimentando, y se los comparto porque me gusta compartir cosas lindas o cosas que pueden sanar (y acá van muchas sonrisas).

  1. DECIR GRACIAS. A veces, está la tendencia a mirar “el vaso medio vacío” o mirar “lo que falta, lo que no se tiene, lo que no hay”. Y ¿que hay con todo lo que poseemos? ¿Te estás sirviendo café con leche? Gracias por el café que estoy tomando. Gracias por la familia. Gracias por mi casa. Gracias por mis perros. Gracias por la cena. Gracias por mis amigos. Gracias por el auto. Gracias. Gracias por lo que sientan tener, por lo que pueden vivir todos los días. Gracias por abrir los ojos hoy. Agradecer trae dicha. Agradecer trae abundancia y riqueza.
  2. IMAGINAR TU DÍA TAL COMO QUIERES QUE SEA. Imaginar es una forma de crear. ¿Y sabían ustedes que nosotros creamos nuestro día? Lo pueden hacer con los más mínimos detalles o en un modo amplio. ¿Querés recibir tal respuesta, tener tal reunión, recibir tal mensaje? Imaginalo. O simplemente se puede decir “que mi día se desarrolle en amor y armonía”. Y no se olviden, una vez más, de agradecer. Dar lar gracias como si eso ya fuera dado.
  3. LO SIENTO, GRACIAS, PERDÓNAME, TE AMO. ¿Escucharon hablar del ho´ponopono? Es un mantra que se basa, también, en la idea de que nosotros somos los responsables de nuestra realidad. Es decir, creamos nuestra realidad. Este mantra ayuda a limpiar emociones y pensamientos negativos, a purificarnos, a sanar. No hace falta creer en algo en particular. Lo único que importa es repetir este mantra (en el orden que quieran) y confiar. Por lo tanto, ya saben. En sus ratos libres, en sus tiempos muertos, pueden repetir este mantra mentalmente y en voz baja una y otra vez.
  4. MEDITAR. Como ya les he hablado en un anterior post, la meditación diaria es súper importante y liberadora. Lo pueden hacer acostados, sentados de cara a su altar, o como más deseen. Conectarse con su respiración, con su cuerpo físico, con su aquí y ahora.
  5. FLORES EN SU HOGAR. No hay un día del año que no tenga flores en mi departamento. Cuando comienzan a marchitarse salgo enseguida a comprar su reemplazo. Dan color, dan vida, dan alegría. Las flores son elevadoras de nuestra energía. No lo leí en ningún lado pero es mi experiencia personal. Llegar a mi casa y ver flores me eleva.
  6. VELAS, SAHUMERIOS. Limpian, purifican, aromatizan, dan calidez, armonizan. Son parte esencial de mis noches, siempre.
  7. MÚSICA. Clave. Compañera de experiencias, anécdotas, momentos de calma. Música que eleve tu espíritu. Que te anime. Que te suba la energía. La que quieras vos, la que eso te genere a vos. Música viva.
  8. SER CUIDADOSO CON LAS PALABRAS. ¡Fundamental amigas! Se lo digo, siempre, a mis pacientes y lo implemento conmigo misma. Ojo con las palabras que usamos para referirnos a una misma, a la vida, a las situaciones, a un otro. Las palabras también crean. Es importante estar atento a esto y, en tal caso, inmediatamente retractarse. Ejemplos: “estoy re pobre” puede reemplazarse por “mi economía ha estado mejor en otro momento”, “mi vida es súper dificil” podría convertirse en “a veces las cosas podrían ser un poco más fáciles”. Lo que digo se manifiesta. Tengamos cuidado.

En fin, estas son algunas de las cosas que suelo practicar a diario. Tal vez me esté olvidando de alguna y, en ese caso, lo agregaré más adelante. Pero básicamente lo que debemos tener siempre presentes es que SOMOS LOS CREADORES DE NUESTRA REALIDAD, CREAMOS NUESTRO DÍA. Comencemos a responsabilizarnos de eso. Comencemos HOY.

P.

La vulnerabilidad del amor

kinopoisk.ru

En la experiencia de amar hay una entrega. Una entrega profunda, intensa, total. Una entrega que, de tan enérgica, nos vuelve frágiles. Vulnerables. Y, como me gusta llamarlo, vulnerables al amor. Al amor que nos puede dar un otro, y de repente, así sin más, quitárnoslo. El desgarro de no ser queridos en reciprocidad. El desgarro de no seguir siendo elegidos. El sentirnos, en cierto modo, quebrados. O vacíos. O sin nada. La vulnerabilidad al amor, como la llamo yo.

Miedo a no tener el control. Miedo a no tener el manejo de la situación. Miedo a no saber qué va a pasar. Miedo a la incertidumbre. Miedo a esta vulnerabilidad. Miedo que, muchas veces, lleva a evitar la experiencia de amar. Tal vez no a un nivel conocido por nosotros. Pero sí a un nivel tácito. ¿Cómo funciona este nivel? A partir de programas que tenemos instalados y próximos a activarse frente a determinadas situaciones que los involucran. Programas construidos a partir de experiencias tempranas, y experiencias posteriores que corroboran las primeras. Programas que tenemos que re programar. O conocer. Y conociéndolos, identificándolos, poder controlarlos. Y, así, “re-chipear” nuestro sistema.

Entonces vemos que elegimos un determinado perfil de chico, nos enganchamos de la persona que no se engancha con nosotras, buscamos excusas para que no nos guste el que nos elige, nos volvemos pretenciosas. Nos boicoteamos. Porque es la manera más fácil de salir “airosas”, sin posibilidad de angustia, ni sufrimiento. Por evitar sufrir, evitamos la más linda experiencia que es la de amar.

Creo que dramatizamos el vínculo de pareja. Lo pensamos en un nivel distinto que otros vínculos. Por ello, el sufrimiento va a ocurrir y va a ser terrible. “En el vínculo de pareja nos pueden lastimar”. “En el vínculo de pareja nos pueden dejar”. “En el vínculo de pareja estamos todo el tiempo jugando con el dolor, el abandono, el rechazo”.¿Y quién dijo que el vínculo de pareja es distinto a otros vínculos? ¿Quién dijo que en un vínculo de amistad no sufrimos, o no estamos expuestos a la posibilidad de sufrir?

Es verdad que compartimos desde un lugar distinto, y nos entregamos en cuerpo y alma. Pero es un vínculo como cualquier otro, donde pueden pasar cosas, pero donde también podemos salir fortalecidos y con aprendizajes nuevos y distintos. Es verdad. Amar es ser vulnerable. Es darle la posibilidad a un otro de lastimarnos. Es sentirnos frágiles pero fuertes al mismo tiempo. Es la máxima felicidad, y tal vez la más dura realidad. Pero vale la pena vivirlo. Si hay que sufrir, que sea por amor.

Creo que, de cualquier lado por donde lo mires, la experiencia de amar es linda, es gratificante, es amplia, es almática, es esencial. Y creo que, mires por donde lo mires, vale la pena amar y ser amado. Entregarse a un otro. Abrirse a un otro. Y dejarse llevar.

No te cierres más. Abrí las alas. Abrazá al otro. Da oportunidades porque vas a estar dándoTE oportunidades. AMEMOS que no hay nada más lindo que eso.

Hoy leí: AMAR ES LIBERTAD. Y es tal cual.

El Juego de la Vida

life

Hoy hablaba con una (gran) amiga a raíz de una particular situación que a alguna de las dos (o a las dos) nos estaba haciendo ruido. Entre bromas, risas y cosas serias de repente pensé en una frase que, a veces, me encuentro diciéndosela a mis pacientes: “La vida es como un tablero de juego”.

El objetivo de un juego de mesa es avanzar casilleros y llegar a la meta. Resulta que este tablero lejos está de ser lineal: atraviesa obstáculos, contrincantes y retrocesos. Precisamente esto es lo que lo hace atractivo. Durante el juego nos divertimos, nos reímos, la pasamos bien.

Algo así me imagino la vida, sólo que la tomamos tan en serio que, muchas veces, nos olvidamos de pasarla bien en el trayecto. Nos frustramos cuando no avanzamos, cuando retrocedemos, cuando nos encontramos con personas que nos “complican” la historia. Hay situaciones que a veces no entendemos, sentimos haber avanzado y luego nos vemos en el mismo lugar que antes. Muchas veces, nos sentimos fracasar. Entonces: nos angustiamos, nos ponemos mal, nos ponemos nerviosos, nos enojamos.

Los cambios nos asustan. La novedad nos da miedo. Y, en realidad, todo es más simple cuando nos acordamos que vivir es jugar. Y en este vivir jugando nos acordamos que a veces avanzamos para luego frenar y tal vez retroceder y volver, luego, a avanzar. Es algo así como un gran desafío. Es un juego

¿Vieron que en el juego para avanzar un casillero hay que pasar por una prenda o superar una piedra? ¿Vieron que en el juego a veces la suerte lo es todo? Tal cual así de igual es la vida. No todas las variables podemos controlar, y no todo es lineal como a veces querríamos que fuese. Pero así como disfrutamos el juego con todos sus avatares, así debemos disfrutar el camino de la vida. Precisamente en esto consiste la felicidad. Ella no es la meta final. Ella es un estilo de vida, y está en uno elegir ese estilo y encontrar pequeños momentos de máxima felicidad.

Juguemos y celebremos la vida!

P.

Pienso, luego existo

box

Siendo sincera, primero arranqué con las otras columnas. Como que en un primer momento tenía muy en claro que quería hacer un blog relajado, y esas columnas iban justo. Después se me ocurrió esta otra, que pasó por mil nombres diferentes, hasta que me decidí por REFLEXIONES. Creo que es justo lo que tengo por objetivo. Reflexionar, pensar, debatir, sobre cuestiones que nos pueden tocar de cerca a todas en algún momento de nuestra historia. Y la realidad es que ahora vibro mucho con esta columna, incluso tal vez más que con otras. Y es porque me hace bien. Tal vez me surge cierto pudor, o vergüenza porque van a ver que muchos post tienen que ver con vivencias personales. Los escribo porque la realidad es que me hace increíblemente bien, es como una liberación. Y al terminar de escribir, incluso tengo otra mirada de mi propia experiencia.Tengo otra conclusión. Creo que nos puede enriquecer y servir a todas. Algunas serán historias personales, otras historias de vida en general, otras tal vez historias de gente cercana. Escribo lo que necesito escribir, lo que me nace y brota.

Siempre les digo a mis pacientes en el consultorio: “tratar de mirar la situación, con otro foco de la cámara”. Juntos pensamos alternativas. Bueno, tal vez esta columna tenga ese objetivo: poder pensar distinto identificándonos con ese nuevo mirar.

Espero que les sea de interés… al fin y al cabo, no es más que tratar de reflexionar sobre el comportamiento humano.

Kiss,

P.