Aquellas pequeñas cosas

happiness

Un desayuno en la cama. Un abrazo. Una flor. Llegar a tu casa, y el recibimiento de tu mascota. Dormir una siesta. El mensaje de esa persona. El sonido de los pájaros. Un atardecer. Un arco iris. Tu película favorita y un chocolate. Risas con amigas. Cocinar para alguien. Un te quiero de tu mamá. Ver fotos y recordar. Una copa de vino. Un cielo con estrellas. Dar el hombro a esa persona que te necesita. Una ducha caliente. Escuchar la voz de alguien que no vemos hace mucho. Leer un libro. La inocencia de un niño. Ayudar. Ponerte el pijama. Un sahumerio. Caminar descalza. Compartir. Las hojas de los árboles caídas en otoño. El sol. Pintar. Un amanecer. Gracias. Perdón. Regar las plantas. Sentir el frío en la punta de la nariz. Una estufa. El viento en la cara. Cantar. Poner el volumen de la música bien alto. Bailar sola en tu casa. Ver la luna.

Nos pasamos la vida buscando aquello que nos de felicidad. Nos pasamos la vida buscando ser felices. Cuando, en realidad, aquellas pequeñas cosas de todos los días son las dadoras de plenitud y alegría. Si tan solo pudiéramos apreciarlas, vivirlas con la atención consciente y plena en ese instante, el disfrute sería el protagonista del día. Vivimos tan a mil, tan con el tiempo justo (al punto que a veces ni nos alcanza para hacer todo lo que tenemos que hacer), tan yendo de un lado al otro, tan automatizados me atrevo a decir… que nos perdemos de tener en cuenta estas mínimas cositas que son en realidad gigantes.

Podemos tener nuestros momentos de felicidad TODOS los días… simplemente tenemos que estar atentos y vibrar con ellos. ¿Qué les parece si empezamos a intentarlo?

Les dejo esta famosa frase, corta pero TAN intensa “Nos pasamos la vida esperando que algo pase, y lo único que pasa es la vida. No entendemos el valor de los momentos hasta que se han convertido en recuerdos”. BOB MARLEY.

Kiss,

P.

Expectativas versus Realidad

expect nothing

Por dónde empezar. Por el título. A veces cuando arranco un nuevo post primero escribo y después me surge la idea de cómo puede llamarse. Hoy, todo lo contrario. El nombre es lo primero que se me vino a la cabeza, tal vez por diferentes situaciones que me pasaron la última semana y me hacen pensar sobre este tema. ¿Nunca les pasó que lo que ustedes esperan que ocurra no sucede? A mi sí, y últimamente muy seguido, y empiezo a saturarme de lo repetitivo del asunto.

Me ha pasado varias veces de estar en una determinada situación, o incluso anticiparme a ella mentalmente, y esperar ó, mejor dicho, creer que va a pasar tal cosa y de tal manera. Me refiero a las EXPECTATIVAS que nos formamos acerca de lo que nos está por pasar, o incluso acerca de lo que nos está pasando. Ocurre que esas malditas expectativas a veces nos condicionan tan fuertemente que nos terminan frustrando. En incontadas veces se me ha venido a la cabeza aquella escena de la película “500 Days with Summer” en la cual el protagonista es invitado a una fiesta que brinda su ex novia, su gran amor. Por supuesto que el no es la excepción a la regla y se imagina cómo va a ser ese reencuentro; así, esta escena la presentan dividiendo la pantalla en dos partes: una te muestra cómo se va a desarrollar la situación en función de las expectativas que él tiene, y la otra cómo es en verdad lo que sucede. La pura REALIDAD.

 500 days with summer

Soy de la idea que las expectativas y la realidad son totalmente subjetivas. Las expectativas son construcciones del futuro, y como tal dependerán de las creencias e ideas personales. La realidad también es una construcción que tiene que ver con la propia historia y las propias experiencias. De tal modo, no existe una única realidad sino tantas cómo tantas personas hay en el mundo. Un ejemplo claro es cuando en una relación Juan dice “te quiero”. Desde su realidad ama a Juana, pero ella no se siente querida y tendrá que ver con sus propias necesidades. Quizás mi idea acerca de la realidad se apoya en una perspectiva más constructivista, pero creo que explica por qué muchas veces cuesta que dos personas se entiendan y se entreguen recíprocamente al otro. Siempre digo: cada persona es un universo y, por ende, se relaciona con otros universos. Relación que crece dentro de un gran universo que nos abarca y constituye el todo.

reality

Llegamos al punto nodal de la cuestión. ¿Qué sucede cuando las expectativas no se cumplen? Nos frustramos. La distancia que existe entre lo que ES y lo que yo pensaba que PODÍA SER tiene relación directa con el grado de frustración que sentimos. Emoción que se acompaña, muchas veces, de desesperanza, desilusión, desazón. Y justamente no hay que caer en esto, porque tener una visión desesperanzadora de la vida o de ciertas situaciones que son importantes para una nos frena para seguir adelante, para seguir apostando a más (lo digo yo que a veces ciertos temitas me frustran por demás y entro en una bola de sensaciones y emociones negativas que lejos de ayudarme me empujan para atrás).

mafalda

Lo importante es qué hacer con todo esto que tal vez sabemos desde la teoría, pero no podemos aplicar en la práctica. No podemos tampoco irnos al otro extremo y andar por la vida sin esperar nada de nadie, y sin hacernos ilusiones… porque de algún modo esperar, ilusionarse, querer, desear, es vivir, es humano, y es pensar en un futuro. Entonces, la cuestión sería cómo esperar o qué esperar de los tiempos que están por venir.  Una cosa es “proyectarse” en un futuro y otra es “querer que suceda algo en un futuro”. Si me proyecto es como que inmediatamente me fui de mi presente, de mi instante, de mi aquí ahora; en cambio, querer implica relatividad. Quiero que suceda tal cosa, me imagino una situación de determinada manera, pero con la conciencia plena de que eso tal vez no se desarrolla de esa forma. Con la conciencia plena de que también está la otra posibilidad, la otra posibilidad de que mi deseo no se cumpla. Es decir que desde mi aquí y ahora, sin teletransportarme en el tiempo, fantaseo con algo. Me mantiene llena de pasión y vida, pero mi cuerpo está en HOY.

Siempre les digo a mis pacientes en el consultorio: “no te pares en el “ va a pasar tal cosa” ó “no va a pasar tal cosa”, ubicate en el NO SÉ porque, al fin y al cabo, es lo único que sabemos del futuro. No sé”. Lo único que tenemos es el aquí y ahora, el presente, este instante. Y es lo único que realmente tenemos para disfrutar. El resto es incertidumbre, carece de certeza alguna. Si nos paramos ante las expectativas y lo que está por venir teniendo esta mirada,  les aseguro que el sentimiento que experimentaremos no será negativo ni desalentador. Hay que fluir más con las cosas que van aconteciendo. Asique cuando vean que se están yendo demasiado del hoy, cuando se están yendo demasiado más adelante, traten de focalizar en aquellos estímulos que los reconectan con lo que ahora tienen, con lo que ahora pueden sentir. Porque no hay más que esto.

Me pareció interesante tocar este tema porque está presente en muchos de los temas de la vida cotidiana, si no en todos. Además, es algo que a todos nos pasa, y que todos debemos aprender. Y como es lindo ayudarnos, les tiro mi mirada y de paso también trato de repetírmelo para internalizarlo y llevarlo a la práctica. Soy psicóloga pero no de mi vida personal, dato extra.

Kiss,

P.