Montaña Rusa Emocional

cambio

Por donde empezar. Este posteo es muy personal porque habla de mi. De cómo estoy yo ahora. De cómo me siento. De todos los movimientos que está sintiendo mi alma día tras día. CAMBIO. Vamos a comenzar con esta palabra, tan normal  si se quiere pero tan intensa.

Cambio implica salir de nuestra zona de confort. Esta famosa zona por lo conocida que nos resulta y, en algún punto, por lo cómodas que nos sentimos en ella. Esto no quiere decir que no deseemos salir, o que nos sintamos bien dentro de esta zona. Pero, es lo que conocemos, es a la cual pertenecemos hace rato. Romper el caparazón y salir de ella, muchas veces, es una tarea difícil. El cambio nos dice “dale, animate, sali a buscar al nuevo, deja atras viejos patrones y lanzate al mundo, toma la decisión, arriesgate, descubrite en un lugar distinto”. Básicamente, nos dice TOMA UNA DECISIÓN. Y aquí viene otro gran punto de partida para empezar.

Casi siempre, salvo en casos súbitos e imprevistos, el cambio viene de la mano con una decisión. ¿Decido seguir como estoy o doy un giro a mi vida? Y, como toda elección, algo se gana y algo se pierde. Es arriesgarse. Pero arriesgarse por algo que puede llegar a ser hermoso. Ojo, también puede ir mal, pero que vale la pena seguro.

Y, ahora sí, mi alma puede expresarse mejor. Yo estoy en este momento. Se avecina un gran cambio en mi vida. Positivo, lindo, especial. Decidí y salgo de mi zona de confort. Me arriesgo, apuesto. El cambio es movilizador. Mueve todas las estanterías que tan bien ordenadas tenías. Tu reserva emocional, de repente, se descontrola. Y las emociones van y vienen, suben y bajan, y hacen con vos lo que quieren. Montaña rusa emocional. En cuestión de segundos puedo pasar de alegría a furia, de furia a angustia, de angustia a miedo, para volver nuevamente a la alegría. Y así todos los días. Si bien la felicidad me desborda, sobre ella encuentran su lugar emociones encontradas. La sensibilidad está a flor de piel.

Esto es el cambio. Claro está que algunos podrán manejarlo mejor que otros. En mi caso, me resulta un poco dificil. Pero, de algo estoy segura y esto es lo que quiero transmitirles: ¡¡VALE LA PENA!!:

“Vale la pena probar, conocer, descubrir, bucear, aprender, decidir, salir”

La vida es esto. La vida no es quieta. Es movimiento, es cíclica. Y nos llama siempre a vivirla a tope. Y vivirla a tope es ir por lo que uno quiere. Y si eso es perder algo para ganar otra cosa. Entonces, vale la pena. No creo estar perdiendo nada, sino ganar. Ganar experiencia. Ganar vida. Ganar amor.

Me propongo ver desde otra perspectiva. Hasta este escrito veía como “pierdo esto, pierdo esto otro”. En realidad, mi mente con sus miedos, dudas, fantasmas, lo veía de ese modo. Mi alma sabe que no pierde nada, sino todo lo contrario. Y que es maravilloso lo que se viene. Hoy cambio mi mirada. Hoy decreto ver el cambio como algo hermoso que el universo me está dando.

GRACIAS VIDA, GRACIAS CIELO, GRACIAS UNIVERSO.

P.

 

 

 

 

 

 

 

Redes sociales: ¿ficción o realidad?

internet

Vivimos en una era de imágenes. El amor lo compartimos a traves de las redes, los afectos los expresamos a traves de una pantalla de celular, y la vida se muestra como perfecta. Instagram, facebook, snapchat. La era de la frivolidad.

Pertenecer hoy es pertenecer a instagram. “Formar parte” hoy es formar parte de las principales redes sociales. Tener éxito es ser popular en las apps más famosas. Y así estamos. Cada vez más solitarios, cada vez más impunes.

La comparación y el “querer ser como” están a la orden del día. Querer ser como la chica que sigo en instagram, querer tener muchos likes, querer tener esa ropa, querer hacer esa salida, querer tener la vida del otro.

¿Qué hay de verdad en lo que se muestra? ¿Qué hay de real en la vida que nos muestran las imágenes? No estoy en contra de las redes sociales, de hecho yo soy bloggera y las uso muchísimo. No estoy en contra de compartir ideas, datos y la vida de uno hasta donde cada uno quiera hacerlo. Incluso, creo que está bueno que existan estos medios de expresión y de inclusión. El problema está, como siempre, en el abuso.

El conflicto aparece cuando la persona que está del otro lado no lo toma como una ficción o como un “como si”. La situación se vuelve angustiante para la persona que compra eso y compara su vida en detrimento a lo que le devuelve la pantalla. Ahí es cuando las redes sociales avasallan y quiebran la autoestima. Estamos en una era donde la valoración personal está referida a cuán popular es uno en instagram. Los likes significan “me aceptan, soy parte”.

Las imágenes que vemos son tan sólo una milésima parte de la vida de alguien. Ese alguien es mucho más que una fotografía. Ese alguien tiene una historia, metas, vínculos, que van más allá que lo que decidió mostrar. Las imágenes que vemos son un recorte de la realidad. No es ficción en el sentido literal de la palabra, si no que es ficción en el sentido de “no es mi vida entera, no te confundas vos que estás del otro lado”.

La valoración de uno mismo tiene que ser propia, autoreferida. No tiene que responder a la mirada del otro, o en comparación a la vida del otro. El otro es simplemente un otro del cual vos conoces lo que el otro quiere que conozcas. Tu vida es tuya, y lo real y esencial está más allá que una simple red social.

P.

Gracias

gracias

Estoy acostada en el sillón, después de un día entero en el consultorio, y miro para la ventana. El cielo de un color rosa que alucina. Y, de repente, digo ¡WOW! qué inmensidad nos abarca. GRACIAS UNIVERSO. Y me pongo a pensar en todo lo que tenemos para agradecer día a día, y que muchas veces nos pasan de largo por estar absortos en nuestros pensamientos, en nuestros problemas, en nuestra propia vorágine. Me detengo un minuto y enumero:

GRACIAS POR…

el cielo. el atardecer. el amanecer. la tierra. la naturaleza. el viento. la lluvia. el sol. las flores. los árboles. mi cuerpo que escucha, que ve, que siente, que camina. mi casa. mi cama. mi sillón. mi aire acondicionado. mi ventilador. mi heladera. mi comida de todos los días. mi ducha. el agua caliente. mi ropa. mi perro. el perro de mi hermano. mi familia. mis amigos. mi profesión. mi pasatiempo. mi computadora. mi televisor. mi auto. mis proyectos. mis aprendizajes. saber cocinar. la música. respirar. el vino. las series. la compañía. el amor. los encuentros. la vida. el día. mi mamá. mi hermano.

Gracias universo por darme tanto todos los días. Gracias por este día que es una bendición. Gracias por el simple hecho de despertarme cada mañana y volverme a dormir cada noche. Quiere decir que pasó un día más de vida, de gozo, de dicha. GRACIAS GRACIAS GRACIAS.

Expresar gratitud ante la vida es una forma de cambiar nuestra mente y vivir mejor. La vida es una cuestión de actitud, y agradecer cada día significa enfocarse en lo que tenemos, en lo bueno. Siempre hay algo por lo que agradecer, aún cuando en el momento no podemos verlo de esa manera.

Te propongo a vos que me estás leyendo dedicar los primeros minutos de la mañana a agradecer. Lo que se te ocurra, lo que quieras, o a quien quieras. Si no se te ocurre nada, simplemente di: “gracias porque abrí los ojos y tengo un nuevo día por delante”.

También te propongo que siempre antes de irte a dormir agradezcas al menos dos cosas que hayan pasado en tu día. Si crees que fue un día para el olvido, no importa, piensa igual. Algo vas a encontrar.

Que expresar gratitud se constituya en un hábito en tu vida y verás que tu forma de ver las cosas va a cambiar, por ende también tu realidad.

Me despido de este escrito agradeciéndoles a ustedes que me siguen, que me leen, que me comentan. GRACIAS infinitas porque son parte de la existencia de este blog, de este espacio.

P.

 

 

 

Direccionar la energía

merecer

Energía. La vida es energía. El universo también lo es. Y todo lo que vemos y tocamos son manifestaciones de esa energía. Vos, yo, cada uno de nosotros, somos parte de esa energía.

Desde este punto, la vida es transformación, y es uno quien elige en qué queremos transformar nuestra experiencia. Por eso, se vuelve importante saber direccionar nuestra energía para crear la vida que uno quiere tener. Mientras no sepamos exactamente hacia dónde estamos yendo, cuál es nuestra gran meta, qué deseamos o qué necesitamos, experimentaremos confusión, dudas, debilidad. Cada paso nuevo se verá obstaculizado. Sentiremos que las cosas nos cuestan, que no salen como nos gustaría, y no entendemos porqué.

Ocurre que, durante todo ese rato, nuestra energía está fluyendo de una cosa a la otra, algo así como “vagando de aquí para allá”, sin nada concreto a lo que aferrarse. Hoy ponemos la atención acá, y mañana ponemos la atención allá. Y así pasan los días. Estamos “en el limbo”.

A la energía hay que darle una forma. Y, para eso, lo primero que debemos tener es una idea clara de qué queremos para nuestra vida. Lo que sea. Y visualizarlo de la forma más detallada posible. Y amarlo con cada una de nuestras partículas. Y abrazarlo con el alma entera. Y sentirnos merecedoras de eso. Entonces sí, la energía la estamos direccionando correctamente. Tiene un foco, y hacia allí va.

Entonces, de repente, vemos que las cosas comienzan a darse. No hay obstáculos. Las oportunidades aparecen. Sólo existen soluciones. Los caminos se abrieron. Porque el universo entero conspira a tu favor.

No olvidar:

  • visualizar con fuerza,
  • amar con fuerza,
  • saber con fuerza cuánto te lo mereces,
  • creer con fuerza.

Recuerda siempre: cuando sabemos lo que queremos y hacia donde queremos ir, la magia se hace en nuestra vida. Todo el universo es nuestro, está dentro de cada uno de nosotros.

P.

“Estar lista”

lovers

Estoy en el consultorio y todavía no llegó mi próxima paciente, de tal modo que agarro mi celular y me pongo a ver Instagram. Resulta que sigo a varios astrólogos y cosas afines, entre ellos a Mía Astral. Su ante última publicación me movilizó: “el amor llega cuando estás lista”. Tiene razón, muchísima razón. El acierto de la frase impacta. Pero… ¿qué es “estar lista”? ¿Qué significa?

La escuchamos a menudo, incluso la decimos en contadas ocasiones. Tal vez se la recordamos, a modo de consejo, a alguna amiga. Pero, ¿tenemos idea qué estamos queriendo decir cuando a nuestra amiga le parafraseamos “che gorda, tranquila, el amor va a llegarte cuando estés lista”.

Estoy pensando en voz alta, y quiero que la pensemos juntas. Vos y yo.

Tal como lo veo yo, estar lista es estar en paz con una misma. En realidad, la palabra exacta es armonía, esto es, “estar en armonía con una misma”. Con esto quiero decir que una debe sentirse cómoda con la propia esencia. Una debe verse y saber reconocer las luces y las sombras y, aún así, quererse, amarse y aceptarse. Porque cada una de nosotras “es entera y completamente perfecta”. Es verse en el espejo y poder decirse “yo a vos te amo, sí a vos”. Es abrazarse en cuerpo y alma. Esto, para mí, es estar en armonía. Y con esta experiencia ya dimos un gran paso para “estar listas”.

Cuando estamos en armonía con una misma y nos aceptamos tal como somos, vivimos en total expansión. Ser en expansión es ser uno con los demás. Es expansión al Universo, al otro, a los otros. Nuestra alma es expansiva. Y cuando esto ocurre nos abrimos a las experiencias, entre ellas a la experiencia de amar. Porque la expansión es un canal de apertura. De repente, nuestro yo más íntimo está abierto a conocer, a vivir, a amar. Y, así, dejamos que el amor entre a nuestra vida. Entonces, ahora podemos decir que dimos un segundo paso a “estar listas”.

Dejamos que el amor entre. Pero, ¿cualquier amor? “muchas veces creí amar, o creí que me amaron y en realidad a la distancia tal vez me doy cuenta que no fue así”. Y acá viene el gran (y último) paso. El amor llega cuando estás lista, porque estando en armonía con una misma que no es más que aceptarse de forma completa con lo bueno y con lo malo, y estando en un estado de total expansión con la vida y los otros… entonces la vibración que generamos es única y hermosa. Y es ahí cuando aparece, de forma repentina, el gran amor. Porque vibra de forma semejante a una. Si estamos bien, si nos amamos, entonces el amor nos llega porque ese otro nos ve tal como somos (perfectas) y nos ama así. En total profundidad

Esto para mí es “estar lista”.

P.

El amor

amour

El amor, un gran enigma. ¿Qué es el amor? ¿Qué significa amar, estar enamorado? ¿Cómo saber que lo que siento es amor? Preguntas que, en sí mismas, no llevan una respuesta. Por el amor se siente en el cuerpo, en el alma, en lo más intrínseco de nuestro ser. Y al mismo tiempo el amor es inherente a la esencia del ser humano. Del amor brota todo, y el amor abarca todo. De ahí que considere que San Valentín encierra más que un amor de pareja. San Valentín debe ser celebrado por todos porque sin amor no hay vida, y eso celebramos este día. “El amor no es algo que inventamos. El amor es lo único que trasciende las dimensiones del tiempo y el espacio. Debe significar algo”. 

El amor le da significado a todas las cosas, y a todas las personas. Nos sentimos uno con el mundo. Hay unicidad. El amor nos hace sentir vivos. Lo respiramos, lo transpiramos. Es una llama que hay que mantener encendida porque es el motor de la vida. Pero empieza por uno. Hay que amarnos para amar. Hay que estar enamorados de uno mismo para poder estar enamorados de otros.

Y eso, tal vez, es lo más difícil. Me atrevo a decir que muy pocas personas se aceptan y se aprueban tal como son. Con su sombras y sus luces. Porque amor es aceptación. Van juntos. Uno es lo otro. Si no aceptamos, no podemos amar. Si nos enojamos con las sombras de uno, con las sombras del otro, entonces entramos en conflicto y no hay amor.

Trabajemos en nuestra aceptación. Y el amor fluye. Y vivimos en estado de amor. Como siempre le digo a mis pacientes: “tenemos en nuestro poder la posibilidad de ver con anteojos rosas, con anteojos negros o anteojos grises. El punto no es ver todo color de rosa ni todo negro, el punto es ver los grises en nuestra vida, en nuestro ser, y en los demás”.

Y ahí está el secreto para saber lo que es el amor, saber si nos sentimos enamorados. Porque simplemente lo sabemos. Simplemente es. Simplemente está ahí.

P.

 

 

 

Jingle Bells

navidad

La navidad para un niño es magia. Es expectativa por la llegada de Papá Noel con la bolsa de regalos. Es buscarlo por el cielo, e imaginarse que allá a lo lejos está ese hombre vestido de rojo y con barba blanca. ¡Es verlo! e ir corriendo a contárselo a mamá, papá, abuelos y todos los presentes.

La navidad para un niño es magia. Porque sueña, porque imagina, porque cree. Un niño en navidad está lleno de ilusiones, lleno de esperanza. Espera con ansias, escondido ya en esa habitación porque a Papá Noel no se lo puede ver, abrir sus regalos. Aquellos que escribió en la carta que le hizo al señor de rojo y barba blanca.

La navidad para un adulto es “una ocasión”. Para muchos, una ocasión de encuentro. Para otros, una ocasión de “tengo que juntarme”. Una obligación, un deber. A veces, es un trastorno: tengo que cocinar, tengo que comprar bebidas, tengo que decorar, tengo que poner la casa, “tengo tengo tengo”. El adulto perdió la inocencia del niño, su ingenuidad, su magia, su alegría rebosante.

Les propongo para esta navidad 2016 vivirla como lo hacen los niños. Con esa magia, con esa espontaneidad, con esa pureza. Vivir la navidad con todos los sueños a flor de piel, con la plena convicción de que esos sueños se cumplirán. Propongo vivir la navidad con alegría, con total presencia en esa ocasión. Vivir la navidad compartiendo con los que queremos. Con risa, con música, con amor. Propongo vivir la navidad jugando. Como siempre lo hace un niño. No perdamos eso. Lo llevamos dentro. Ellos son nuestros grandes maestros porque nos recuerdan quiénes somos y cómo tenemos que ser.

La navidad para un niño es magia. Es luces de colores, es árbol de navidad, es regalos, es baile, es estrellitas, es cielo, es imaginación, es sueño, es VIDA. La navidad para un adulto es “sumarnos a esa magia y vivirla a tope”.

¡Quiero mucho brindis!

P.

 

 

 

 

 

 

SOMOS

universo

A veces nos falta creer en uno mismo. Tenemos sueños, metas y proyectos pero a medio andar. Nos cuesta dar ese último paso de la concreción, de la realización. Sabemos que todo empieza en una “idea” y luego comenzamos a planearla. Le damos una forma. Pero ahí nos quedamos. Creemos que no nos va a ir bien, que no va a gustar. Comienzan los pensamientos “derrotistas” del tipo “me da miedo que pase tal cosa, me da miedo que no salga como quiero, me da miedo que si sale como sigo” y muchos etc.

A veces nos falta creer en uno mismo. Y nos sentimos menos que cualquier otra persona. No nos damos valor. Nos ninguneamos mentalmente. Y entonces nos hacemos pequeños ante los demás. Y nuestra actitud acompaña. Atendemos los detalles de desatención. Filtramos los detalles de interés. Simplemente no nos vemos.

A veces nos falta creer en uno mismo. Porque tenemos virtudes, porque tenemos cosas buenas, porque “somos”. Y con esa tan simple palabra estamos diciendo mucho. Somos muchas cosas, y en eso tenemos que creer. Somos cómo me veo, cómo me siento, cómo me pienso y cómo me trato. Somos una actitud, y esta actitud transmitimos. Claro que tenemos defectos, claro que cometemos errores. Pero lo que sana eso no es la comparación con un otro, sino el bucear en las más profundas profundidades del alma. Ahí reside la verdad, la sanación, la bendición y la calma.

Ninguna persona es más que otra persona, y ningún sueño es válido para renunciar. Podemos conseguir todo lo que nos propongamos porque somos abundantes en esencia. Podemos atraer todo, podemos ser todo. Vos sos igual a mi, y yo soy igual a aquel. Somos personas. Somos seres. Somos únicos en el universo. Somos iguales y distintos. Somos todo y nada. Entonces te digo:

“Querete, amate, creetela. Sos todo lo que quieras ser. Sos hermoso así como sos. Sos abundancia. Sos gracia encarnada. Sos plenitud. Sos existencia. Sos todo lo que está bien. Sos emoción. Podes tener el mundo que quieras. Todo está a tu alcance. Lanzate. Arriesgate. Animate. No se pierde nada con intentar. Todo está ahí. El mundo está hecho para los valientes. El mundo está hecho para los que arriesgan y viven. Eso. Sobre todo, viven”.

Y cuando digo viven digo que realmente están viviendo. No están sobreviviendo. Vivir es agarrar las experiencias. Probar, arrojarse al vacío. Y si te gusta alguien, decírselo. Y si te enojaste con alguien, decírselo. Y si pensas en hacer algo, hacerlo. Cuanto más lo pensás, más se complica todo. Más obstáculos aparecen. Vivamos que no hay nada más lindo que eso. Nada podríamos perder.

Y qué lindo llegar cansados al final del día de todo lo que hicimos. Y qué lindo poder decir “no me arrepiento de nada porque hice todo lo que sentí hacer”.

P.

Tú creas tu mundo

creacion

¡Hola!

Todos los días de mi vida me despierto y busco conectarme con mi ser más interno, más esencial, más niño. Busco llegar a mi alma, y bucear en ella. Busco vivir a través de ella. Porque es lo que somos, ni más ni menos.

Ocurre que no siempre puedo, no siempre me sale y, en contadas ocasiones, me resigno y abandono. Pasan algunos días y me siento vacía, siento que me falta algo. Algo muy mío que sólo yo puedo conocer, que sólo yo puedo abrazar. Y vuelvo. Vuelvo a intentarlo todos los días, una vez más.

¿Me frustro? Muchísimas veces sí (si no todas). Pero creo, mejor dicho estoy segura, es parte del proceso para lograr la conexión infinita. ¿Quién dijo que iba a ser fácil? En realidad, nadie. Pero uno cree que así debería ser porque “cómo va a ser dificil darle bola al espíritu, cómo Dios (universo, energía, abuelo, o como cada uno quiera llamar a ese GRAN ser) nos la va a complicar”. Eso es lo que afirmamos y nos decimos. GRAN ERROR.

Entonces, se me ocurre compartirles lo que para mi alimenta el alma, libera de toxicidades y nos ayuda a vivir de un modo más “almático”. Esto es, más en paz, más en la fe, más en la calma. En fin, más en la dicha. Porque como me enseñan y me dicen en meditación: “somos conciencia, existencia y dicha”. Nada puede ir mal, o nada puede terminar mal. El universo es abundante, somos abundantes.

Aquí va mi humilde lista. Y digo humilde porque es lo que yo hago  (o como dije antes trato de hacer) todos los días y muchas veces me hace sentir bien, me ayuda, me libera de cargas. Todo lo estoy experimentando, y se los comparto porque me gusta compartir cosas lindas o cosas que pueden sanar (y acá van muchas sonrisas).

  1. DECIR GRACIAS. A veces, está la tendencia a mirar “el vaso medio vacío” o mirar “lo que falta, lo que no se tiene, lo que no hay”. Y ¿que hay con todo lo que poseemos? ¿Te estás sirviendo café con leche? Gracias por el café que estoy tomando. Gracias por la familia. Gracias por mi casa. Gracias por mis perros. Gracias por la cena. Gracias por mis amigos. Gracias por el auto. Gracias. Gracias por lo que sientan tener, por lo que pueden vivir todos los días. Gracias por abrir los ojos hoy. Agradecer trae dicha. Agradecer trae abundancia y riqueza.
  2. IMAGINAR TU DÍA TAL COMO QUIERES QUE SEA. Imaginar es una forma de crear. ¿Y sabían ustedes que nosotros creamos nuestro día? Lo pueden hacer con los más mínimos detalles o en un modo amplio. ¿Querés recibir tal respuesta, tener tal reunión, recibir tal mensaje? Imaginalo. O simplemente se puede decir “que mi día se desarrolle en amor y armonía”. Y no se olviden, una vez más, de agradecer. Dar lar gracias como si eso ya fuera dado.
  3. LO SIENTO, GRACIAS, PERDÓNAME, TE AMO. ¿Escucharon hablar del ho´ponopono? Es un mantra que se basa, también, en la idea de que nosotros somos los responsables de nuestra realidad. Es decir, creamos nuestra realidad. Este mantra ayuda a limpiar emociones y pensamientos negativos, a purificarnos, a sanar. No hace falta creer en algo en particular. Lo único que importa es repetir este mantra (en el orden que quieran) y confiar. Por lo tanto, ya saben. En sus ratos libres, en sus tiempos muertos, pueden repetir este mantra mentalmente y en voz baja una y otra vez.
  4. MEDITAR. Como ya les he hablado en un anterior post, la meditación diaria es súper importante y liberadora. Lo pueden hacer acostados, sentados de cara a su altar, o como más deseen. Conectarse con su respiración, con su cuerpo físico, con su aquí y ahora.
  5. FLORES EN SU HOGAR. No hay un día del año que no tenga flores en mi departamento. Cuando comienzan a marchitarse salgo enseguida a comprar su reemplazo. Dan color, dan vida, dan alegría. Las flores son elevadoras de nuestra energía. No lo leí en ningún lado pero es mi experiencia personal. Llegar a mi casa y ver flores me eleva.
  6. VELAS, SAHUMERIOS. Limpian, purifican, aromatizan, dan calidez, armonizan. Son parte esencial de mis noches, siempre.
  7. MÚSICA. Clave. Compañera de experiencias, anécdotas, momentos de calma. Música que eleve tu espíritu. Que te anime. Que te suba la energía. La que quieras vos, la que eso te genere a vos. Música viva.
  8. SER CUIDADOSO CON LAS PALABRAS. ¡Fundamental amigas! Se lo digo, siempre, a mis pacientes y lo implemento conmigo misma. Ojo con las palabras que usamos para referirnos a una misma, a la vida, a las situaciones, a un otro. Las palabras también crean. Es importante estar atento a esto y, en tal caso, inmediatamente retractarse. Ejemplos: “estoy re pobre” puede reemplazarse por “mi economía ha estado mejor en otro momento”, “mi vida es súper dificil” podría convertirse en “a veces las cosas podrían ser un poco más fáciles”. Lo que digo se manifiesta. Tengamos cuidado.

En fin, estas son algunas de las cosas que suelo practicar a diario. Tal vez me esté olvidando de alguna y, en ese caso, lo agregaré más adelante. Pero básicamente lo que debemos tener siempre presentes es que SOMOS LOS CREADORES DE NUESTRA REALIDAD, CREAMOS NUESTRO DÍA. Comencemos a responsabilizarnos de eso. Comencemos HOY.

P.

Las relaciones hoy.

Relaciones

La era de lo efímero, de lo rápido, de lo fácil. La pareja no entra dentro de los planes, el compromiso “cuanto más lejos mejor”, y la idea de “seducir, conquistar, cortejar” al otro queda desplazada por “la diversión de un momento”. Una semana estás, la otra semana “si te he visto no me acuerdo”. Donde la perdurabilidad, aburre. Y todo se hace aún más difícil cuando cada vez hay más apps que te ayudan a conocer personas (efímeras) que rápidamente pueden descartarse y reemplazarse.

Vivimos en una era online. El whatsapp reemplazó, casi, hasta el encuentro. Y el encuentro no es más que un: ¿tu casa o la mía? Me pregunto todos los días: ¿donde quedó el que te pasen a buscar, te lleven a un bar? ¿no está mas de moda el charlar, conocerse y divertirse? Durante mucho tiempo intenté comprenderlo, encontrarle una explicación. Hoy ya no busco entender, simplemente me acomodo y trato de fluir. Pero cuesta, bastante.

Hace poco hablaba con un chico sobre toda esta situación, creo yo para escuchar (una vez más) un punto de vista, qué opina, cómo ve todo esto. (Una vez más) tratando de “comprender lo incomprensible”. El tema puntual refería a por qué esta cosa de hoy si, y mañana ya no. Por qué este descarte tan fugaz, tan impulsivo me atrevería a decir. A lo que me responde: “bueno, pero uno da señales”. Estas señales eran “hablar menos, responder raro” (?????). Ambigüedad pura. Las cosas claras amigos. Ya estamos grandes. Porque esto es lo más extraño: la generación de los 30 en adelante huye del compromiso.

¿Creen que el compromiso ata? ¿Creen que amar es sufrir? ¿Creen que no es divertido? Creencias y más creencias, por las dudas me escapo de lo lindo de compartir con un otro. Me escapo de la compañía de alguien que puede iluminar momentos. Todo es tanto más simple. Coherencia. Falta ser coherente con lo que se quiere, ser claro con el otro y dar la libertad de aceptar las reglas del juego o no. De esa manera, todo ganamos.

La era de la diversión. La era del “cero drama”. La era de “no me la compliques”. Y bueno, así estamos todos. Sin saber qué hacer.

P.